Hoy quisiera participar de modo escueto y como Marina Bravo Casero, vecina de Alhaurín de la torre, en el tema de la tala de árboles en la cuesta de los pinos. Personalmente, éste no es mi camino habitual, yo utilizo más la variante, así que tuve que pasar por allí expresamente cuando se desató la polémica. Y sí, digo y afirmo que es la obra de la nueva autovía de Málaga. Para saber esto no hay que ser nadie especial, simplemente haber seguido la prensa, y mantenerse un poco al tanto de aquellos proyectos que competen a tu entorno. También cabe la posibilidad de preguntar. Existe una oficina de Ferrovial (encargada de hacer la obra) donde te atenderán amablemente, incluso se puede llamar al ayuntamiento de Málaga o al de aquí como ha hecho mucha gente.
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Como ya todo el mundo sabrá, es una obra que realiza el Ministerio de Fomento, encabezado por la Ministra Magdalena Álvarez, y sí, también entra en el término municipal de Alhaurín de la Torre, pero no por la citada cuesta, sino que su única intromisión en nuestro término municipal es por una finca privada, perteneciente a la familia Guzmán. Y por si a alguien le interesa también es un gran pulmón en nuestro municipio puesto que está en su totalidad cubierta por árboles y otras plantas. A ellos, como empresa “Viveros Guzmán”, esta obra les hace muchísimo daño, por eso están en negociaciones, aunque con pocas esperanzas, la verdad.
Si la ronda es necesaria o no, si la tala está siendo acertada o no, son opiniones que me guardaré. Porque no soy nadie para juzgar si yo misma tengo un coche y utilizo las carreteras. Eso sí, supongo que para aquellos que es paso obligado en su camino al trabajo será gloria bendita cuando esté terminada y nadie se acordará de ese pinar tan espléndido, mientras que para los animales que viven en el Coto que se está arrasando será sin duda un auténtico infierno, pero nunca llueve a gusto de todos… ”las carreteras son de interés general” o esa al menos es la excusa que pone siempre Fomento para construirlas.
Pero yo, como persona positiva que soy, como siempre le veo el lado bueno a todo esto. Además de ser una manera de reflexionar individualmente sobre si el uso que cada uno le damos a nuestro coche es el adecuado o por el contrario dependemos demasiado de él. Es una forma de conseguir que la sociedad vea en sus carnes una maqueta de lo que ocurre diariamente y desde hace muchos años en la selva amazónica, donde se talan árboles para construir carreteras. Estas no son de interés general, sino de interés de unos pocos que las necesitan para entrar en sus zonas de cultivo. Por cierto, el suelo de una selva tiene una fertilidad nula para las especies agrícolas. Pero sin duda, lo mejor es cuando la tala se hace para conseguir el mejor caucho que luego utilizarán una panda de “ricos” en los neumáticos de sus monoplazas para dar 70 vueltas a una pista mientras millones de gente los siguen por la televisión y una puñado de empresas invierten millones en publicidad consumista. Pero en fin, como digo siempre. De esto ya hablaremos otro día.
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