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"Peoresná", hoja pot hoja
-Hechos y noticias callejeras de un pueblo tan real como imaginario que puede ser el suyo- | | Cuentos y relatos globales. 10.02.19 | | Por qué Peoresná se llama Peoresná Walter E. Pimienta Jiménez.- Peoresná se llama Peoresaná porque careciendo de todo,teniendo lo mínimo de lo mínimo, es preferible eso que no tener nada… Queda muy lejos, lejísimos y no tiene carretera; pero poseé un camino de herradura por el que se llega a ella luego de tres días y medio en burro y en cinco a pie…y entonces cuando la gente usa esta vía, dice: “Qué se va a hacer…”peoresná”. “Peoresná” no tiene industrias de ninguna clase y la gente vende bollos, plátanos, yuca, cocadas, frutas, leña, leche, queso, pan, arepas…todo para “el consumo interno bruto “y, en consecuencia, la gente dice: “Qué se va a hacer, “peoresná”…En Peorená son pocas las mujeres bonitas, casi todas son feas y como no hay para más a los hombres les toca casarse con ellas porque: “Qué se va hacer, peoresná”…En Peoresná los ricos comen y los pobres también comen, pero lo que pueden, porque: “Qué se va hacer… “peoresná”… En Peoreasná el ideal es el conformismo porque, al decir de todos[ “Qué se va hacer… peoreesná”… | Tenía frío Les cuento lo sucedido hoy en Peoresná, en las horas de la mañana de hoy. Flavia abrió el closet y se dio cuenta que Dante se había llevado toda su ropa; no la de ella, la de él. Se sintió desfallecer. Con Dante se le iban a Flavia algo así como quince años de convivencia…muchos días…La invadió la inseguridad; él le hacía falta. Se sintió sin apoyo. Su soledad sin Dante y sin su hijo fallecido hacía cuatro años, era más que dolorosa. Se había ido para siempre; sin una carta siquiera…Fue incapaz de detenerlo y ahora, en frente, el inicio incierto de otra vida...Deploró su desgraciada. Esta vez, fue para siempre. Su corazón, su afligido corazón, se lo decía. Le daba miedo asumir su nueva condición. Mejor sería estar viuda, se dijo. Y besó la foto que él dejara olvidada en la mesita de noche y ahogó un suspiro. No estaba preparada para aquello. Nunca lo estuvo. En cada rincón estaba él, creía verle; pero no estaba, estaba su ausencia, su separación, su abandono…y, presente, sus recuerdos. Paseó la vista por la alcoba. Dante había olvidado llevarse sus pantuflas y el último libro que leía, estaba debajo de su almohada. Ahora, Flavia, miraba el álbum familiar y en cada fotografía una historia. Se detuvo en la de su matrimonio. Aquello aumentó su desconsuelo; para ella esto era una gran pérdida. Nunca pensó que alguna vez ocurriría. Sentada en la cama, creyó tenerlo en frente y admitió su invención. Y a su invención, con rabia, preguntaba una y otra vez tantos por qué sin respuestas, envuelta en su propia guerra fría. Dante se había ido. El motivo: otra mujer; pero no seré yo quien critique lo que hizo. Simplemente me interesa su protagonismo en esta hoja… Flavia sintió en todo su cuerpo el gélido invierno de un alma triste. Afuera nevaba... Presurosa bajó del tercero al primer piso. Fue al cuarto de san alejo, tomó el combustible. Temblaba…Temblaba…Temblaba…Regó por todas partes el comburente. Prendió un fosforo que dejó caer al piso. La madera ardió bien, la casa y ella también…Y ya no tuvo más frío… |
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