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Carta abierta al "Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social"
Natividad Castejón. 22.01.19 
Buenas noches: Lo primero es presentarme: me llamo Natividad Castejón Valero y, como usuaria habitual de terapias alternativas, quiero comentar varios aspectos:
En primer lugar deberíamos reflexionar sobre lo que es la medicina tradicional. La medicina actual que conocemos, así como la ciencia que la mantiene, tienen una antigüedad de 250 años aproximadamente. Y según mi criterio personal, nuestra ciencia es lo más inestable e inexacto que existe, pues después de demostrar científicamente un dato, lo desestima 10 ó 15 años más tarde porque, también científicamente, ha quedado demostrado justo lo contrario.
Lo que en un principio fue un compendio de conocimientos sobre plantas y naturaleza, sobre principios activos de cada una de esas plantas y sus efectos sobre el organismo humano, etc... a fecha de hoy se ha convertido en un "quién da más" en productos químicos que (en muchas ocasiones) tienen más efectos nocivos sobre nuestro cuerpo que efectos positivos.
Prueba de ello es que, aún habiendo probado previamente los productos sobre animales y sobre humanos durante años de estudios, un tiempo después pueden ser retirados del mercado al quedar constatado el efecto perjudicial sobre el organismo.
Esto debería bastarnos para darnos cuenta de hasta qué punto algunos medicamentos envenenan más que curan.
Otra prueba de ello es que cuando un médico nos propone retirar un medicamento, dependiendo de la composición, hemos de hacerlo poco a poco, y nunca de golpe.
¿A qué les suena esto? Efectivamente: a que nuestro cuerpo ha generado una adicción a ese medicamento, y la suspensión inmediata puede causar lo que ellos llaman "efecto rebote", pero que no es más que un "mono" por adicción.
Eso no significa que yo no tome medicamentos, pero sí que los tomo cuando son totalmente necesarios, y en casos de extrema necesidad.
Personalmente soy usuaria de terapias como la acupuntura, shiatsu, hipnosis, osteopatía, kinesiología, y alguna más.
De la acupuntura me gustaría decir que es una disciplina que tiene 5.000 años de antigüedad, y que por lo tanto, no vamos a demostrar nosotros ahora su eficacia... Es la medicina de una cultura milenaria con efectividad ampliamente demostrada. Y, en cualquier caso, demostrar su validez sería tan sencillo como someterla a estudio.
Ya existen estudios suficientes que demuestran su aptitud, pero hay ciertos sectores a los que no les interesa que esos estudios salgan a la luz. Y la pregunta es: ¿Por qué?.
Pues porque hay muchos intereses económicos creados alrededor de la medicina tradicional. Sencillamente. Aunque creo que no estoy diciendo nada que no se sepa ya...
Demostrar que una técnica concreta funciona, es cuestión de tiempo. El problema es que no interesa esa demostración.
En realidad, muchísimos países en la actualidad reconocen esas terapias como realmente efectivas, pero España siempre va a remolque de Europa.
Yo tenía un verdadero problema para conducir. Ponerme al volante de un coche significaba ponerme a temblar de arriba a abajo, y no dar ni una. Yo misma reconocía que era un peligro en la carretera, y no sólo para mí, sino para todo el que viajara conmigo, y para cualquiera que viniera en dirección contraria.
Así que busqué el sistema para perder ese pánico que me producía todo lo relacionado con la circulación y la conducción.
Y encontré la solución en la hipnosis.
Es posible que con la psicología tradicional hubiese podido superarlo también, pero no hubiese sido de la noche a la mañana, como lo hizo la hipnosis.
A ver... el problema de las terapias alternativas radica sobre todo en la capacidad del terapeuta. Sin embargo, controlar y capacitar a esas personas es tan sencillo como regular las diferentes disciplinas y otorgar una titulación oficial, para que no cualquierase dedique a poner agujitas.
Ya sabemos que en ningún caso una terapia alternativa sustituye a la medicina tradicional, pero deberíamos considerar también que en un momento dado podría ayudar incluso, o complementar a la medicina tradicional, como ya ocurre en otros países.
También he oído decir que se intentaba ilegalizar este tipo de terapias por tratarse de un sistema destinado a estafar al usuario, en cuyo caso yo les preguntaría: ¿Y por qué no se ilegalizan las máquinas tragaperras? ¿O los casinos? ¿O el creciente negocio de los locales de apuestas? O mejor aún... ¿por qué no cierran todos los portales de apuestas on line?
De todos ellos, sí se sabe a ciencia cierta que se nutren de la ingenuidad de los usuarios, pero ni por asomo se proyecta ilegalizarlas, ni tan siquiera con la sana intención de protegernos.
Y por último, quiero recordar a toda la comunidad científica, que existen artículos en el mercado con efectos totalmente perjudiciales para el organismo humano sobradamente demostrados, como el alcohol o el tabaco; y no por ello han sido declarados "ilegales".
Quizás deberíamos comenzar por declarar ilegales aquellos productos que ya han sido reconocidos como nocivos para la salud del ser humano, como los anteriormente mencionados, el aceite de palma, la nicotina, los aditivos que contienen la inmensa mayoría de los productos que consumimos a diario... los pesticidas e insecticidas que usamos para el cultivo de frutas y hortalizas... los fosfatos, cloros y sulfatos de los artículos de higiene... los medicamentos preventivos que se usan en las granjas donde se crían los animales que luego consumimos...
En fin... que nuestro organismo tiene una capacidad limitada para eliminar los tóxicos que entran en contacto con nuestro cuerpo. Y que lo peor de la medicina actual, no son los principios activos (cuya eficacia está demostrada), sino la cantidad de excipientes y químicos que acompañan al medicamento en cuestión. Es lógico que la gente busque alternativas a la medicina tradicional, cuando un analgésico nos quita el dolor de cabeza, pero nos hace un agujero en el estómago, por ejemplo.
Yo me declaro a favor de legalizar las terapias alternativas y titularlas debidamente; y en contra de ilegalizarlas y, por lo tanto, convertirlas en delito. Porque al final, la gente seguirá buscando en la risoterapia aquello que le falta al ibuprofeno.
Sinceramente, saludos cordiales,
Natividad Castejón
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