
Buenos días, alguno de vosotros sabéis de mí por los relatos y poemas que suelo publicar en estas páginas. Pocos me conocéis en persona, puedo definirme como una persona honrada y trabajadora. Padre de dos maravillosos hijos y esposo de una mujer a la que no le cabe el corazón en el pecho. Además contamos con otro miembro más en la familia, mi adorable Kas, quien se asemeja más a un crío que a un pastor alemán.
Hoy no vengo a relataros ninguna historia salida de mi imaginación, hoy quiero pediros un favor.
Hace años pasé por una situación delicada que me llevó a deber a una entidad financiera, la desorbitada cantidad de 1.221 euros por la hipoteca, esa que pagaba religiosamente desde 2.006, alcanzando algunos meses la cantidad de 1.300 euros.