“Aquí termino de cantar este corrido/De Juan Ranchero, charrasqueado y burlador/Que se creyó de las mujeres consentido/Que fue borracho, parrandero y jugador”.Walter Pimienta Jiménez .-Anoche fui al cine Mataron a “Juan Charrasqueado”. Cayó en mitad de la calle y no tuvo tiempo de montar en su caballo para salir huyendo…¡Apúrate! ¡Corre! Gritaba la gente que asistió a ver la película. Era cuanto podían hacer por él. Los pocos testigos que vieron el cobarde asesinato en las aceras, silenciosos se miraron y, acobardados, ni se acercaron para ver si el aguerrido charro aún vivía y, de haber sido este el afortunado caso, llevarlo de urgencia al hospital; pero no creo, estaba mortalmente herido y no hubiera sobrevivido. Los hermanos Cadena, que desde hacía días lo buscaban, a fin de cuenta dieron con él para cobrarle un asunto de faldas y, vaciándole todas sus pistolas, se la echaron de a montón. -Se metió en vainas malas- dijo Jaime el de Josefa- abstraído en las imágenes de la pantalla. -Era un bandolero- consideró “el Cachaco de Isabelita” desde su banca. -Hasta el sombrero le perforaron de un balazo- observó Arecio el de Gastón, detrás de nosotros. |
-Ese sombrero aún está usable, se remienda y listo. Sirve paz’ ir a coger algodón al Valle, con esos solazos que se dan por ahí- consideró Guillo Rada con voz sobresaliente en su habitual último puesto.
-A la man lo coronaron. Le dieron en el mero-mero- señaló Romelio.
-¿Qué es el mero-mero?- le pregunté.
-No ves que un balazo le atravesó el corazón- me explicó y agregó: dio papaya, no estaba en su sano juicio ni en sus cabales. De nada le sirvió haber dicho estoy borracho y soy buen gallo…Lo atravesaron, lo atravesaron.
La noticia, en el lugar de los terribles hechos, se regó como pólvora y corrió de lado a lado…De todos los sitios, corriendo, bajaban mujeres llorosas; eran las tantas mujeres que tuvo Juan. Nadie persiguió a los asesinos. Ellas, sin pelearse entre sí, metiéndolo en un cajón que no sé de dónde salió, lo enterraron en un cementerio de la sierra, en tanto su único hijo, Juancito, en un rancho humilde lloraba desconsolado y en el imaginario de los asistentes todo hacía suponer que aquel chico sería quien, seguro, al crecer, vengaría la muerte de su padre en otra película que se llamaría: “El regreso de Juan Charrasqueado”
-¿Qué hubieras hecho tú, si hubieses sido “Juan Charrasqueado? –le pregunté a Jaime reconstruyendo la película cuando esta llegó a su final.
-No joda, Walter, todo en la vida tiene un toque fatal.
-Le tocaba- intervino Romelio- se metió con mala gente.
Miré a Guillo cuando prendieron las luces internas del “Teatro Montecristo”. Tenía lánguida la mirada. Le dolía la muerte de Juan seguramente y, entonces, como para que todos lo oyeran, con voz de convencimiento, dijo:
-Eso es paz’ que la gente se dé cuenta que en esta vida vale más ser bueno que malo. Miré también a Idalbis y a María la de Gastón, habían ido, y creo haberles visto el nudo en la garganta que se les hace a las personas cuando ven al galán de la película horriblemente muerto y yéndose como el agua…
-Pero gozó la vida- dijo Romelio- “la pinta” tuvo su vergel.
Con la sensación de no haber ido a cine a ver una película sino a presenciar un crimen, me fui a dormir. Todavía en mis oídos retumbaba el tropel de los caballos en que huyeron los asesinos de “Juan Charrasqueado”al tiempo que en la expresividad de unos charros que salieron en el telón, este corrido de voces chillones, escuchaba:
Voy a cantarles un corrido muy mentado Lo que ha pasado allí en la hacienda de la flor La triste historia de un ranchero enamorado Que fue borracho, parrandero y jugador,
Juan se llamaba, y lo apodaban charrasqueado, Era valiente y arriesgado en el amor, A las mujeres más bonitas se llevaba E esos campos no quedaba ni una flor.
Un día domingo que se andaba emborrachando A la cantina le corrieron a avisar Cuídate Juan que por ahí te andan buscando Son muchos hombres no te vayan a matar
No tuvo tiempo de montar en su caballo Pistola en mano se le echaron de a montón Estoy borracho les gritaba y soy buen gallo Cuando una bala atravesó su corazón. Creció la milpa con la lluvia en el potrero Y las palomas van volando al pedregal Bonitos toros llevan hoy al coleadero Que buen caballo va montando el caporal
Ya las campanas del santuario están doblando Todos los fieles se dirigen a rezar Y por el cerro los rancheros van bajando A un hombre muerto que lo llevan a enterrar
En una choza muy humilde llora un niño Y las mujeres se aconsejan y se van Pero su madre lo consuela con cariño Mirando al cielo llora y reza por su Juan
Aquí termino de cantar este corrido De Juan ranchero, charrasqueado y burlador Que se creyó de las mujeres consentido Que fue borracho, parrandero y jugador. -¿Qué dan mañana? –pregunté a Jaime.
-Anunciaron a “Las Chicas del Arrabal”- respondió.
-Tiene censura. El padre Hernández dijo que para mayores de 18- comentó Romelia y adicionó: pura pechuga fresca, qué muñecas y qué piernas…pero vengamos, “Julio Policía”, el portero, es un bacán… Y ya nosotros no estamos pa’ esa vaina de… “Estaba la Marisola”.
…Y allá, allá, detenido en la última escena del filme, tirado en el suelo, en medio de un charco de sangre, como perdido en su propio sueño, con la palabra FIN encima, se quedó “Juan Charrasqueado” maduro de muerte pero salvo en la inmortalidad del recuerdo… Walter Pimienta Jiménez |