En unos 60 metros cuadrados se construyeron arcos de herradura inspirados en el mirador de la reina de la Alhambra, una cúpula estrellada con iluminación indirecta, frisos con decoración ataurique y reproducciones del corán, arcos de herradura lobulados y decoración en sebka en las paredes, todo ello combinado con los sistemas de iluminación, climatización, imagen y sonido más actuales, con todas las medidas posibles para la eliminación de barreras arquitectónicas y adaptación de accesos y servicios a personas con movilidad reducida. Y una fachada ejecutada en fábrica de ladrillo traído de Granada, inspirada en la “puerta del vino” con un gran arco de herradura modulado en “pies” para adaptar las medidas disponibles al formato de los ladrillos. Con dos lucernarios que tamizan la luz con rejas de acero trenzado fabricadas en Zaragoza.
Quizás alguno de ustedes hayan pasado algún buen rato sentado sobre los cojines del suelo, seguro que más de uno ha disfrutado de un té con canela leyendo alguno de los libros que colocamos en el rincón dedicado a biblioteca.
Hoy he visto que lo están demoliendo. No sé en qué se convertirá. Probablemente no era el local mejor diseñado de Alhaurín, ni la mejor solución posible al encargo, pero sin duda es uno de los pocos ejemplos de arquitectura temática de nuestro pueblo y sobre todo de valentía por parte de los propietarios que apuestan por el diseño, confían en profesionales y les dejan desarrollar sus ideas.
Juan Manuel Mancebo Fuertes.
Julio 2mil7 |