logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com

Crónicas del otro Macondo. “El Mono de Atala”
¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!

Cuentos y relatos globales. 09.12.18 
Escribe; Walter E Pimienta Jiménez.- Le decíamos o, mejor, le gritábamos: ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Y, ella, entrecerrando los ojos; es decir, mirando como si no mirara, apoyada no en un bastón –porque nunca lo tuvo- sino en un palo cualquiera con el que caminaba las calles del pueblo ayudada, se nos venía enseguida con un jamás ausente… ¡A tu madre, hijueputaaaaa! Respondido con chillona voz llena de resentimiento.
“El hijueputazo” de Goya, en proporción a la otra maldad de quien deliberadamente le decía... : ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! Era ya, en el uso, la costumbre y la repetición, una expresión sin ofensa porque, de hecho y de palabra, se convirtió en esta reprimenda de parte de nuestras madres: “ Tú tienes la culpa si ella te hace algo”…Eran los ímpetus de pelaos los que nos llevaban a sentirnos o creernos los reyes del barrio con derecho para meternos con ella o con el viejo Emiliano a quien le decíamos: ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! ¡Tripitaaaa! Engendros de la crueldad y altaneros que éramos, inconsecuentes e invulnerables por demás al llamado de atención exigiéndonos deferencia y respeto por los mayores a riesgo de que alguien, llevando la falta a la casa de uno, nos hiciera dignos de tres o cuatro correazos como castigo enmendador con la reconvención de un… “Y si lo vuelves a hacer te doy más duro”…
…Pero qué va…olvidados los correazos y las amonestaciones paternas, el caso era ver a Goya y de nuevo ahí te va un... ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!...Y Goya, siempre Goya, la víctima cotidiana en el lamento del recuerdo, buscando una piedra en el suelo y de, golpe y porrazo, partiendo alguna cabeza, apaleando m portones y puertas y con su voz chillona y fresca renovada con esto por riposta…¡A tu madre, hijueputaaaaa!
La policía nunca prestó atención al caso. Al parecer, Goya era una forma de alegrar el barrio, una figura notable de la “hijueputeadera” a quien, no obstante, los vecinos le iban en auxilio y ayuda doméstica porque se quedó sola en su casa destartalada, sin marido y sin hijos… haciendo de los padecimientos una permanencia de ayes con cierta devoción por amor al sufrimiento, y como si hubiese hecho con este un misterioso pacto, así ganarse al final del final ,y en el estoicismo de su aguante, el perdón de sus faltas ganándose con esto un lugar en el cielo; por lo que creo que a lo mejor vio en estos actos algo vandálicos, una forma de volver a ser niña maleducada, hacedora de pilatunas en la parábola de su reconocido…¡A tu madre, hijueputaaaaa!
A Goya, las arrugas del alma, se le extendieron a la cara. Era canosa de pelo ondulado. Ni flaca ni gorda. No se le notaba abundancia por ninguna parte con dos o tres vestiditos viejos de quitar y poner, de poner y quitar…Unos parientes lejanos la sostenían con lo que podían y tuvo que ser bonita y agraciada cuando joven. A pasos lentos caminaba por el parque, por la plaza y, a veces, se remontaba a la Calle de las Flores y a la Calle de las Delicias cargando una bolsa en la que la buena gente de antes le metía yucas, auyamas, frutas y algo de comer…y mirando desconfiada a uno con ojos de…“Y ya me vas decir”… en efecto, como si aquello fuese el pan nuestro de cada día, todos a una éramos una sola voz que así le gritaba: ... ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!... Esperando de su parte el “hijueputazo” que iba y venía y el aporreo de portones que se llevaban en sus latas una lluvia de piedras en respuesta a nuestra atendida provocación…
No era que odiáramos a Goya, no, eso no, ni nadie la odiaba…En esos tiempos el odio no existía; eso no estaba en nosotros…Era que nos divertía con su fingida rabia y su llanto de embuste-embuste a sabiendas de que algún día nos remordería la conciencia por estos desafueros…
A la Calle Grande, sitio donde Goya tenía su casa y vivía, desde la esquina de Rita Andrea, hasta la de Rebeca Molinares, la atravesaba siempre el mismo grito herido de… ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!...Y, Goya, mujer de dios, haciendo temblar el cielo con sus……¡A tu madre, hijueputaaaaa!...Amplio y sonoro metiéndose por los solares y portillo y pasando rosando los techos de las casas…y nosotros, a su alrededor, en la gambeta y el esquive de sus pedradas y sus palos de ciega en tiempos en que los “hijueputas” no se medían en el reloj porque eran normales, musicales y expresados con buen compas…
Para entonces, Goya tendría unos ochenta años; no padecía sino de fingida rabia y cuentan que un día en que por algo sonrió, después de veinte años de no hacerlo, llovió e intercambió amistosa ciertas palabras con algunos vecinos que, sentados a la fresca de la tarde en sus taburetes frente a sus casas, estuvieron a punto de gritarle…¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!...Pero no lo hicieron porque ella se leas adelantó con un adiós de agitada mano. Era el adiós de su vida Al día siguiente, Goya murió, murió de lo que mueren los viejos y las viejas después de los ochenta años. Su casa quedó deshabitada por mucho tiempo, el techo de palma se le cayó y nosotros, muchachos de aquellas calendas, sintiendo con su muerte que ella, en venganza regresaría del más allá, desahogaría su rabia impetuosa sobre cada uno de nosotros por haberle dicho…… ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo! ¡Goyaaaa, te cogeee el torooooo!...
Esta noticia ha recibido 2236 visitas y ha sido enviada 22 veces       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15949217
visitas desde nov. 1998