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Descansemos y trabajemos en paz | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.10.18 | |  «Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio, pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo. | Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de fortaleza de la unidad de la patria. Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte: “¡Arriba España! ¡Viva España!”.»
Como suele decirse, “fin de la cita”, que no del plagio. Interesante testamento que no entienden ni los suyos en todos sus términos. Todo el mundo tiene derecho a ponerse bien puesto, pero no tenemos por qué creerlo. Nos ha parecido interesante a quienes ya peinamos canas, aunque sean pocas, mostrar este texto para quienes no lo conozcan y recordarlo para los que vivimos aquellos momentos y otros anteriores, aunque, por nuestro pesar, no quisiéramos recordarlos. En estos tiempos en que todo el mundo calienta motores, no quisiéramos volver al gasógeno. Si alguno no calienta motores, ya vendrá alguien a calentar los ánimos, porque todo es por el bien de los españoles, por su bienestar social y su tranquilidad y seguridad, extremos interesantes. Pasamos del tema de que el generalísimo haya podido entrar en el Cielo con zapatos, perdón, con botas y todo. Lo que ya no vemos claro es el dónde están y a dónde deben ser llevados sus restos. Como el que no quiere la cosa, un amigo nuestro nos ha hecho caer en la cuenta de que Franco ni construyó el “Valle de los Caídos (por Dios y por España)” ni terminó la catedral de La Almudena. Parece que tampoco el Dictador dijo dónde deberían descansar sus restos, lo que podría suponer un descanso para todos. Además, si una misa tiene valor infinito, no sigamos con tantas misas para el dictador, porque así se da a entender que sus pecados eran más infinitos aún. Por otro lado, los subterfugios legales, canónicos, históricos y emocionales que nos pueden llover sobre nuestras cabezas nos pueden suponer, de entrada sí, un aguacero que va a ser difícil de evitar. El que España quiera ser diferente de las demás naciones no nos obliga a corregir la historia de las demás. El que España se quiera codear con naciones y países democráticos, no puede quedarse en el aislamiento en que la mantuvo la ONU, durante tantos años, con su unanimidad en la condena del Régimen, que debe ser denostado por los demócratas, incluidos los “de toda la vida”. Si de España lo que verdaderamente nos importa es su gente y su tranquilidad, no podemos seguir alimentando nostalgias tan efímeras y, a veces, tan inconscientes, porque no han sido testigos de los profundos problemas que el regimen iba creando por todos lados, a pesar de que no nos enteráramos, porque el NO-DO no daba puntada sin hilo y nos faltaba una Penélope inversa que acabara de coser nuestra historia a las claras del día. El “Atado y bien atado” no puede seguir siendo el “Non plus ultra” de los años del siglo XXI y siguientes ni de nuestra geografía patria. Que todos descansemos y trabajemos en paz. josemª |
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