
Hoy no tengo el día inspirado, mis musas permanecen en su escondite secreto. Ninguna idea interesante sobrevuela por mi mente. Fuerzo una y otra vez mi inventiva sin conseguir crear algo digno de plasmar en un papel. Entonces pienso en nada y en todo, dos palabras tan opuestas y complementarias a la vez.
Cuando ya posees todo, nada resta por tener. Cuando nada queda, todo puedes conseguir.
El todo muere en la nada y de la nada nace todo. Sin los míos no lograría nada, junto a ellos me considero capaz de todo.
Por defecto asociamos estos vocablos al aspecto meramente económico, el rico atesora dinero y bienes y el pobre nada de ello. En cambio si pudiésemos ver lo que guardan en sus corazones, el papel de pobre y rico podría intercambiarse. ¿Cuantas personas ricas caminan por la vida con el corazón vacío?. ¿Cuantos indigentes sobreviven día a día gracias a la ilusión que desbordan sus corazones?.