
Es una etapa de la vida abierta y apasionante. Actualmente, lo que dicen los psicólogos es la confirmación de que el enfoque vital de los adolescentes debe ser más optimista y sobre todo centrado en el presente.
Preocuparse por el futuro laboral debe ser sustituido por una actitud proactiva y responsable pero sin miedos ante lo que depara el paso del tiempo. Los itinerarios formativos son tan variados y amplios que hacen posible una formación completa y que encamine a los jóvenes a desarrollar sus habilidades en lo que les gusta y apasiona.
Por supuesto, la libertad está siempre presente y sobreentendida en las decisiones y el apoyo familiar también es algo muy positivo. No cabe duda de que los grandes interrogantes de los adolescentes de 12 a 18 años pueden ser abundantes, pero es una situación por la que pasan todas las personas.