
La cría de orca era la primera en nacer en tres años en esta población de orcas residentes. Pero murió en tan solo media hora. La madre se negó a dejar atrás a su cría y estuvo 17 días empujando sin parar el cuerpo sin vida hacia la superficie mientras se desplazaba con el resto del grupo de orcas. Es una situación realmente desgarradora y, lamentablemente, el futuro de la manada tampoco es bueno.
Actualmente existen 75 ejemplares en el Mar de Salish, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, pero si siguen adelante los planes para construir un gigantesco oleoducto de 1.150 kilómetros, esta población de orcas podría extinguirse por completo. Necesitan ayuda urgente.