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Día escolar de la no violencia y la paz (23) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.07.18 | |  No siempre nos levantamos con buen pie. Nos sucede que las prisas, las interferencias y cualquier evento fuera de lo común, por muy pequeño que sea, nos juegan malas pasadas. Las experiencias vivas de nuestros niños y niñas muchas veces nos obligan a atender y aprovechar para desarrollar un tema en clase, como pasó aquel día en que un niño de cuatro años se presentó con la cajita de “La risa” y ocasionó, por así decirlo, el cambio de tema que se tenía previsto. Pues bien, nos sucedió que un día, un chico de Segundo, del Ciclo Inicial, se presentó en clase con dos espigas que había cogido por el camino de la escuela. Ese día, aprovechamos para hacer un texto colectivo estudiando lo que podíamos sobre las espigas. El texto no podía ser muy largo, ya que después lo tenían que copiar de la pizarra y además la pizarra suele tener unos límites que no nos permite enrollarnos mucho. He aquí el texto colectivo de aquel día. | Las espigas Hoy, Ángel se ha encontrado dos espigas en el camino del colegio, a la vera de un árbol. Ha traído una espiga chica y otra grande. Las espigas se pegan a los jerséis y hacen cosquillas. Las espigas se parecen a los cactus porque tienen pelillos que parecen espinas. Son de distintos colores. Las espigas tienen un palito en el centro y a los lados están colocados los granos o semillas con sus pelillos. Las espigas se parecen al trigo y al maíz. Además del trigo, hay otras clases de espigas, como las de la cebada y de la avena. Con las espigas hay que gastar mucho cuidado y no metérselas en la boca porque nos pueden ahogar y darnos un mal rato. Antequera, miércoles, día 9 de abril de 1997.
En la clase siempre quedaba algún tiempo para la expresión libre de textos y dibujos. Todo dependía de la habilidad o parsimonia de cada chico o chica. Todos sabemos que hay personas más cuidadosas, más lentas, más nerviosas, más rápidas... Lo mismo nos encontramos en nuestras clases chicos y chicas que leen mejor y a la hora de copiar de la pizarra tienen más rapidez, mientras que puede haber quienes vayan escribiendo palabra a palabra. Con la elaboración de los dibujos suele pasar lo mismo: hay quienes se recrean más y quienes van más de bulla. Como en la clase había margen para la creatividad y la elaboración de textos libres, sabiendo que la clase funcionaba sin mucho libro de texto, ya que para aprender a escribir bastaba con la ayuda correctora, siempre pesonalizada, del maestro, un compañero del niño que había traído ese día las espigas nos escribió el siguiente pequeño texto libre:
El niño y la espiga Había una vez un niño que iba al colegio y tirando por allí, por el parque, se extrañó el niño porque se le había olvidado la cartera. Y dijo el niño: -¡Oh, no! Por allí escuchó algo: -Tranquilo, no pasa nada -dijo la espiga. Y el niño cogió la espiga y se la llevó al colegio. Juan. Podemos ver claramente cómo el clima colectivo y la convivencia pacífica facilitan las aportaciones individuales y rompen los complejos de inferioridad tanto como los engreimientos eruditos, que suelen ser hijos de una educación académica, que, en los primeros cursos, puede resultar, además de algo violenta para muchos angelitos, muy condicionante. (Continuará). josemª |
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