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El ascensor | | Pedro Biedma. 14.07.18 | | 3º PREMIO EN EL VII Certamen Internacional de Relatos Cortos “EN TORNO A SAN ISIDRO”- 2018El ascensor comenzó su viaje a la planta 14 con sólo dos pasajeros. Andrés nacido en la gran capital y Raúl, natural de un pequeño pueblo de Cuenca. Nada más cerrarse la puerta, el primero se afloja el nudo de la corbata y comenta: – ¡Qué calor hace hoy! Raúl, con educación responde: – Cuando viene la golondrina, el verano está encima. Planta 3ª. | El señor trajeado le mira, observa su reloj y añade: – ¡Qué lento avanza este ascensor! El señor de pueblo, responde al instante: – Olla reposada y bien cocida, con lento hervor mantenida. Planta 6ª. Suena el moderno móvil de Andrés que rechaza la llamada y enfadado exclama: – ¡Qué pesadilla de jefe!, no me deja ni respirar. Al instante, Raúl pronuncia: – Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos. Andrés, perplejo, piensa “qué razón lleva este hombre”. Planta 11ª. El señor del traje, se ve en la necesidad de justificar su valentía y demostrar a Raúl que no está sometido por su superior, sin más le dice en voz alta: – Amigo, no se crea, mi jefe en realidad no sería nada sin mí, es un inútil. Raúl clava su mirada en los ojos de su acompañante y tras unos segundos de silencio, lanza su esperada respuesta: – Muchos son los que hablan de los demás, pero muy pocos lo hacen a la cara. Planta 14ª Ambos salen del ascensor, el señor de pueblo le ofrece la mano acompañada de la siguiente frase: – Encantado de conocerle, buenos días. El señor trajeado y de la gran capital lo ignora, da media vuelta, sin pronunciar palabra y comienza a caminar por el pasillo mientras se aprieta el nudo de la corbata. Raúl apoya sus dos manos en la boca, el mismo gesto que utiliza con sus cabras y dirigiéndose a Andrés, le grita: – Gracias y buen trato, valen mucho y cuesta barato. Andrés, ruborizado, acelera el paso y se pierde por la inmensa galería. |
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