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Vivir viendo -Textos agradables-
La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido
Los ruidos de mi barrio
| | Cuentos y relatos globales. 08.07.18 | | Escribe Walter Pimienta.- Hoy domingo el barrio, por todas partes, es música. De pronto, la tristeza mañanera de cada uno se volvió coraje, fiesta y emoción y de la cantina de la esquina, la de José Santos, con alto volumen, en ritno de boleros y rancheras salen solemnes canciones de resentimiento, de frustración y de esperanzas. La radio de la vecina, tampoco guarda silencio permitiendo el ataque auditivo de un pastor protestante que, apunto de ser canonizado, con voz estridente y desesperada, grita condenaciones, penas, tormentos y castigos infernales de los que el mismo Dios tiene miedo… En el parque, otros exasperados, trabajadores de una fabrica donde se procesa el cuero, con megáfonos y pancartas, inician la protesta y en voz alta dejan saber sus angustias salariales. -Dime si no tienen la razón- dice alguien. | Aparecen los periodistas que quisieran llevar la noticia más allá de las estrellas; donde Dios la escuche y tome parte y deje de hacerse el sordo porque ya está bueno. De la casa de Ernestina sale el llanto de un niño. Es un llanto de hambre, de pura hambre. Ella bate un huevo en un plato de peltre descarchado. -Llora, es bueno para los parásitos..eso te hará resistente- le dice a su hijo de cuatro años al tiempo que deja caer sobre la manteca caliente del caldero el batido de la felicidad. Por las mejillas del niño, entre tanto, han dejado de correr las lágrimas.La última se le detuvo en la comisura de los labios y se la saborea. Hoy es el cumpleaños de Lolita, Lolita la de Isidro Riquelme. En la noche le festejan sus quince años y de su casa salen las notas de un vals que ensaya repetidas y repetidas veces para bailar con los muchachos de su corte. Drigelio, el de la esquina, ha sacado un taburete a la terraza de su casa y desde allí toca su violín. Su perro, al lado aulla como si las notas del instrumento hirieran sus oídos y le rompieran la cabeza. Un carro estridente que lleva conectadas dos bocinas en su parte superior, de súbito estremece con la propagando electorera de un candidato a la alcaldía. El anuncio, calle arriba, habla de sueños y de esperanzas y de un futuro mejor… -¡Juéguese hoy los cinco mil pesos de su rifa “La Perra! ¡Juéguela, juéguela…el que no apuesta no le pega a la Perra! ¡La perra chilla cuando le pegan!… ¡Jueguela…jueguela!- grita el lotero desde su bicicleta con la complicidad de los ladridos de la jauría del barrio. El hijo de Ernestina vulve a llorar. -¡No joda…No hay más huevo! –grita ésta. Por ser domnigo, día del Señor (tengo entendido que los días del Señor son todos los días), no faltan los que salen a misa…, comparten el pan y el vino si tienen hambre; la cobija si tienen frío y las medicinas si están enfermos… La policía aparece, buscan a Jiménez, acusado de un delito que él dice no haber cometido. Su padre lo abandonó desde niño. Se oye un disparo. A la cantina de la esquina, vestidas con trajes chillones, llegan las que hacen y venden el amor y en la cama alteran los sentidos… Qué bueno, todavía quedan personas que sienten algo de cariño y misticismo por el pueblo… A lo lejos, del parque donde los trajadores protestan, llegan determinantes voces de combate…¡El pueblo, unido, jamás será vencido!... …¡El pueblo, unido, jamás será vencido!...Vocea el líder descontento antes de ser arrestado junto con doce más por un pelotón de jendarmes que se los llevan por alborotadores El hecho no indigna a nadie. Tenemos miedo. Solamente alguien, en una pared de la escuela, logró escribir con pintura roja fresca…¡Ya no más engaños!... y deseoso de vivir viendo, se fue corriendo. Hoy domingo el barrio es música, música corrida y en cada esquina continua siendo domingo. La tarde tiene sol… Como un carrusel sigue girando la vida . Mataron a Jiménez y a mí, por la costumbre de escribir con pluma, se me acabó la tinta del tintero. |
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