Este artículo iba a quedarse en el tintero, demasiado pesimista, pero en vista de lo que por aquí se dice ¿por qué no enviarlo? Ya que las canteras son inevitables, por qué no vivir dentro de una, hacerse socio de las mismas o apuntarse a la fundación. Sin duda esta protección y marco legal que se da a las canteras es culpa de nuestro Ayuntamiento, pero sin la inestimable ayuda de la Junta de Andalucía, la permanencia de las explotaciones en este municipio no habría sido tan fácil, y francamente, no le veo solución. ¿Qué juez va a enfrentarse a los dos grandes partidos y a sus intereses?
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A los seres humanos se nos puede convencer de cualquier cosa, estamos especialmente predispuestos a creer lo que queremos o deseamos que sea cierto. A los numerosos vecinos del Cordobés y aledaños, que en su día compraron una casa al lado de la depuradora, les debieron de convencer de que esa insoportable fuente de malos olores, la iban a quitar de allí en menos de lo que un cura reza un padrenuestro. Lo peor es que se lo debieron de creer, sin exigir compromiso alguno que garantizara algo tan volátil e insustancial en estos tiempos, como es la palabra dada.
Igual debió de ocurrirles a los vecinos de Altos de Viña Grande, que deben de acordarse de todo el santoral romano del que les vendió las casas, cada vez que el polvo tras las lluvias, empeora su situación ya de por sí lamentable. A ellos también les dirían que las canteras estaban al caer, y claro que cayeron, pero prácticamente encima de ellos.
En cuanto a los vecinos de Pinos, hasta el mismo Ayuntamiento, poco dado a reconocer nada, admite que somos de los más perjudicados por las explotaciones de canteras y por eso anunciaron durante la campaña electoral que nos iban a hacer un polideportivo, el cual se inaugurará apuesten algo, si es que llega a hacerse, dentro de cuatro años en vísperas de elecciones. Todo el mundo sabe que los habitantes de Pinos somos los más numantinos de todo el territorio, poco fáciles de contentar, aunque sin duda tan crédulos como todos nuestros demás pacientes convecinos, sólo que nos han toreado tantas veces que ya no hay quien nos de ni un capotazo más.
Ahora se crea una nueva urbanización en Pinos y la que se arma exigiendo disculpas e intentando ridiculizar a Mercedes Ávila, por decir que eran explanaciones para la ampliación de canteras, cuando ciertamente en cuestiones de canteras todo celo es poco. De hecho la calle Vélez Málaga desemboca directamente en la cantera de Pinos, cantera que, por si nadie recuerda, en sus inicios iba a ser una explanación para urbanizar el terreno, luego se entusiasmaron extrayendo árido y en cantera se quedó.
Pero lo más extraño es que en este debate, nadie hasta ahora haya preguntado cómo es posible, si la ley dice que no puede haber viviendas a menos de dos kilómetros de una explotación minera, se vayan a dar permisos para urbanizar a menos de cien metros de una cantera. ¿Qué les dirán esta vez a los pobres ilusos que se compren una casa en semejante agujero lleno de polvo? Los pinos en esa calle son de color blanco, pues les dirán que las canteras ya no existen, que lo único que ahí hay son obras de restauración y repoblación forestal que durarán, eso sí, de momento diez años, pero que dentro de nada vivirán en algo semejante al bosque de blancanieves, lo cual no deja de ser cierto, blancos sin duda estarán. Para cuando tras sufrir años de polvo, los nuevos vecinos se den cuenta de que todo era una gran mentira, a saber dónde estará la actual corporación municipal y el que les vendió las casas, vaya usted a pedir explicaciones.
Los políticos deben de pensar que a los humanos se nos pastorea fácilmente, y es verdad, se nos despuebla la memoria en tres meses de campaña, página en blanco, las corporaciones municipales dan entonces el do de pecho y a tirar la casa por la ventana que ya vendrán después los cuatro años de tranquilidad, rentabilidad y ahorro municipal.
¿Para cuándo la finalización de las obras de su calle? Adivine y haga cuentas, mientras tanto paciencia, le quedan cuatro años de desdicha menos los tres meses de esperanza, disfrute mientras tanto de las rotondas de la travesía, el escaparate es lo que cuenta. |