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Día escolar de la no violencia y la paz (17) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.05.18 | | Todos los días tenemos experiencias de aquel dicho tradicional que nos advierte que “El hombre propone, pero Dios dispone” o del otro, jocoso: “El hombre propone y la mujer dispone”. Lo mismo nos puede pasar en el día a día de la escuela, porque no siempre la programación puede dirigir nuestro trabajo tal y como está diseñado en las normativas. La Escuela tiene sus interferencias y sus imaginaciones y tenemos que estar muy atentos a “la que salta”. Muchas veces se nos viene el mundo encima, cuando incluso niños, que no son precisamente disruptores, nos descolocan de nuestras prácticas por muy modernas que nos parezcan. Una maestra de Preescolar nos contó que hace más de treinta años estaba con una clase de chiquitos de cinco años y que había programado unas unidades sobre la temática de “Nuestro cuerpo”. Ella iba desglosando poco a poco lo que podemos llamar dicho “centro de interés”. Con la maestra estaba una chica que estudiaba Magisterio y que estaba en su clase haciendo las Prácticas. Un día, al llegar por la mañana, le dijo a la compañera en Prácticas que iban a trabajar “El pie” y la palabra “pie”, con la huella del pie. Para ello, había dispuesto una tira de papel continuo para que cada niño y cada niña dibujaran la huella de su pie y luego escribieran su nombre al lado. | ¿Qué pasó con la propuesta de la maestra? Sencillamente que las maestras proponen y los niños disponen. Cuando los niños iban entrando, llegó un angelito con una caja de música, que arrancaba a dar carcajadas, cuando se le tocaba a un botón. Como los niños disponen, la disposición del niño no era la de un ser egoísta, sino la de un niño que quería compartir su juguete con los demás. La maestra, cuando vio el ambiente que se creó, no secuestró autoritariamente el juguete, sino que enrollando otra vez la tira de papel continuo, le dijo a la compañera en Prácticas: “Hoy no se puede seguir con la propuesta que hemos querido desarrollar. Cambiamos, aunque no es un día, en el que la propuesta del niño nos distorsione mucho la programación, porque “La risa” se puede estudiar en el “Centro de interés” del Cuerpo. Eso sí, yo no hubiera caído en trabajarla. Entonces se sentaron todos en la alfombra y para seguir con el interés que había despertado la cajita de la risa, la maestra propuso, aprovechando la disposición de todos, que quien quisiera darle al botón de la risa, tenía que decir un cosa graciosa. La primera fue: “Un elefante en una bicicleta” y a continuación, el chico que lo dijo le dio al botón. Además todos se reían, no solo la caja de la risa. Cuando todos le dieron a “la risa”, la maestra les enseñó una canción del circo que sabía de mucho antes y que decía: “¡Qué risa, qué risa, aquel payaso...!”. Es verdad que eran otros tiempos y que en la clase solo había treinta y dos angelitos, que tenían más o menos cinco años, porque algunos no los cumplirían hasta diciembre Aunque la maestra tenía en clase “la gelatina” para hacer copias de dibujos y textos que surgían a lo largo de la jornada escolar, aquel día prefirió escribir con rotulador de color claro, en la hoja del día, las palabras “risa risa””. Los niños tenían que retintar las letras de las palabras y después hacer un dibujo. Al final pasaban por la mesa de la maestra o de la maestra en prácticas para que con “dictado al adulto” les escribiera el texto libre que a cada uno se le había ocurrido hacer, o incluso hacerlo sobre la marcha, mientras se lo decía a la maestra, cuestión esta que no es extraña y que suele darse muy a menudo. Es verdad que todos tenemos infinidad de preguntas que nos podemos hacer o no. Pero sabemos que la educación es algo más que enseñanza, que aunque pueda tener sus “cánones”, no siempre debe ser un “catón” cerrado y doctrinario (podemos recordar “El nuevo catón”), como pudimos padecer en los oscuros y tristes colegios de la dictadura en los años cincuenta y siguientes, para que no embebieran el patrioterismo y otras yerbas. También es verdad que los niños además de preguntas nos pueden facilitar respuestas, que van a tono con una convivencia que tiene su disciplina particular y que no chirría, sino que puede rimar favorablemente con situaciones de la No Violencia y la Paz. (Continuará). josemª |
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