|
Día escolar de la no violencia y la paz (14) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.05.18 | |  Hace unos días, en una marcha ecológica y reivindicativa, un antiguo alumno que iba con sus padres, nos recordó aquellos tiempos en los que él estaba en el colegio, en el ciclo de Educación Infantil. La verdad es que fueron años de novedades para todos, pues no solo se habían incorporado al Colegio nuevo alumnado, como siempre, sino también nuevo profesorado. Todos los colegios son novedosos para quienes se encuentran con una nueva historia y una nueva geografía para poder desarrollar actividades pedagógicas. Lo primero que le recordó el joven a su antigua maestra es que todavía conservaba la piedra que el tenía en la clase. Después, en la conversación que desarrollaron con la maestra los padres del chico, que también compartían la actividad ecológica, salieron a relucir infinidad de recuerdos y detalles de aquellos años infantiles, tan fundamentales en la formación de cada uno, ya que no es lo mismo una educación que es estricta y cerrada que otra, abierta y flexible. | En un momento el padre le dijo a la maestra que ella tenía la culpa de que su hijo hubiera terminado siendo un chico bastante sensible a las distintas dimensiones que puede ofrecer la relación que podemos tener con la Naturaleza. Le dijo que su hijo parecía un “neohippy”, ya que en un viaje que hicieron a Sevilla, el chiquito se abrazó a un árbol que le gustó del parque de María Luisa, porque le daba energía. Ya sabemos que la vuelta a la Naturaleza no es una moda, sino una necesidad que nos pone en nuestro lugar y que nos permite desarrollar emociones, que no se dan con una enseñanza solamente de libros, copiados y memorizaciones. Es verdad que hay que aprender de memoria vocabulario y abrir nuestra mente a los conocimientos que ya la humanidad ha ido construyendo y con los que tenemos una no pequeña deuda, pero siempre será de provecho que la ciencia esté al servicio de la propia humanidad y no sea esclavizada por intereses, que no valores, que los humanitos hemos desarrollado con pocos miramientos. Si de mirar se trata, habrá que educar la mirada como lo hace la naturaleza con todos nosotros, aunque solo sea por las emociones que nos puedan despertar los sencillos colores que nos prestan los campos y los caminos en primavera. Le recordaron las canciones que aprendió en sus clases y en sus actividades, ya fueran para Conocimiento del Medio como para el aprendizaje de la lectura y de la escritura. De todos es sabido que las canciones crean una conciencia colectiva, hacen fácil la memorización por las rimas que tienen y prestan seguridad y confianza en las posibilidades que tenemos de aprender. Cantando había aprendido también los nombres de sus compañeros y compañeras de curso. Cantando habían aprendido a deletrear las palabras. Cantando habían aprendido a contar. Cantando habían aprendido las partes del cuerpo y habían madurado la lateralidad. Cantando... Es que les ancanta cantar. La maestra ya había desarrollado en sus clases estos elementos en el colegio anterior a su último traslado. Aparte de que los nombres de cada uno estaban escritos y puestos en la pared, también los había escrito en chinas blancas de la playa y que estaban en una caja, que funcionaba como un juguete más. “Académicamente” estas chinas con los nombres de cada alumno servían como muestra para que cada uno cogiera la suya y la llevara a su sitio para firmar sus trabajos, ya fueran fichas o dibujos libres. Las llevaban con cierto mimo como si se tratara de un pollito o un gatito. Del dibujo libre se pasaba al dibujo con “dictado al adulto” que la maestra escribía bajo el dibujo, dejando sitio para que luego escribieran entre líneas el texto libre. Más de una vez la maestra pudo ver que la caja de las chinas tenía todos los nombres alrededor, como en una asamblea, y el nombre de la “seño” en el centro. Como se había creado un ambiente de respeto, nunca se dio el caso de que alguien le diera una pedrada a nadie. Lo mismo que en una familia, a pesar de que los cuchillos están también en la cocina al alcance de los niños, no se suelen utilizar para hacer daño a nadie. El Día Escolar de la No violencia y la Paz no es solo un aldabonazo, sino más bien un despertador que día a día nos convoca a la conciencia de cuidar y cuidarnos. (Continuará). josemª |
|
| | <-Volver |
|
|