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“No seguir mis planes, me llevó a Dinamarca” | | Adriana Vázquez. 23.04.18 | | ¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “si siempre haces lo mismo, siempre te pasará lo mismo” o “más vale tener algo que perder que nada que ganar? Entre otras que acostumbramos a decir, pero, es muy fácil decirlas, pero es muy difícil ponerlo en práctica. Durante 5 años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Lleida, me había planteado irme por una temporada al extranjero, para ver otras culturas, aprender otros idiomas y conocer otra gente, pero nunca lo hice. Pensaba que tampoco me aportaría tanto, pero lo que de verdad me pasaba era que tenía miedo de los cambios que eso traería a mi vida. Los cambios dan miedo, y aún más el miedo a equivocarse. El último año del grado fue diferente, no tenía tantas asignaturas y tenía mucho más tiempo para pensar. Ese año me dí cuenta que había estudiado algo que no me ilusionaba y que, realmente, no quería dedicarme a ello. Tenía que terminarlo, ya no quedaba nada para graduarme, y eso hice. Recién graduada, miles de preguntas y dudas, actualice un viejo perfil que tenía en Aupair World, una página para encontrar familias para trabajar de aupair. Para mi sorpresa, una familia me contesto, y en menos de 15 días volaba hacía Dinamarca. | El plan era estar con la familia durante un año y volver a estudiar un master, teóricamente tendría las cosas más claras y sabría qué hacer. Desde agosto de 2015 a mayo de 2016 trabajé como aupair con una familia danesa en Middelfart, en la isla de Fyn. En este trabajo me dí cuenta de la gran necesidad de regularlo. No hay leyes protegiendo las aupairs y muchas familias se aprovechan de esto. En mi caso fue un poco así, trabajaba muchas horas, limpiando y cuidando de la niña. Era consciente de que se estaban aprovechando, pero le cogí mucho cariño a la niña, y me sabía mal por ella, ya que nos lo pasábamos muy bien juntas. He conocido alguna aupair más, y coincidimos en la necesidad de regular este trabajo para el bien, tanto de las trabajadoras, como de las familias. Aunque esta experiencia no fue como yo la esperaba, aprendí muchas cosas sobre la cultura danesa y sus tradiciones. La primera tradición que viví es la de la noche de San Martín, el 10 de noviembre. Cuenta la leyenda que San Martin se estaba escondiendo para no ser nombrado obispo, cuando un ganso lo delato. Es por este motivo que muchas familias danesas esa noche comen ganso o pato. Otra tradición que me llamo la atención fue el periodo de adviento. En Dinamarca, casi todas las familias con niños lo celebran, unos de forma más sencilla, otros con más lujos. Este consiste que desde el día 1 hasta el 24 de diciembre, cada mañana, los niños se encontraran con un regalo, a veces también los adultos. Estos regalos van desde chocolatinas a juguetes pequeños. Una tradición que me gusto, y me gusta mucho, es como decoran sus casas para cada festividad. En Navidades, todo está lleno de luces, lo cual agradeces, porque en esa época del año casi no hay horas de luz. En pascua, lo decoran con huevos pintados, pequeñas figuras de conejos y velas de color amarillo. Después del aupair, cuando por fin decidí que eso no me estaba haciendo ningún favor, decidí mudarme a Horsens, ya que había decidido solicitar plaza en la universidad para volver a estudiar, esta vez algo más internacional como Marketing. Aquí empecé trabajando con ETT. Estas son muy conocidas entre los inmigrantes, ya que son los únicos que te ofrecen trabajo sin hablar danés. Son trabajos sin contrato, solo con acuerdos, que no te aseguran una continuidad en el sitio de trabajo. Vas cambiando de empresas según las necesidades de estas. En este momento vi lo difícil que está ahora mismo para un extranjero entrar en el mundo laboral danés. Las oportunidades cada vez son menos si no hablas danés, cosa totalmente comprensible, pero hecho desconocido para la gente que piensa mudarse al país nórdico. Este también fue el momento que conocí a Skat, la agencia tributaria danesa, ¡y menudo susto! Aquí los impuestos son muy altos, desde un 38% y subiendo. Evidentemente los sueldos también son más altos. Además, la sanidad y educación son gratuitos, así que compensa. Después de un par de meses, empecé a estudiar nuevamente. Esta vez Marketing, algo que siempre había querido hacer. La educación, como ya he dicho, es gratuita para los daneses y también para los ciudadanos de la UE. Además, hay becas para los estudiantes internacionales si trabajamos un mínimo de 44 horas al mes. Gracias al sistema flexible y enfocado a la práctica es más fácil trabajar al mismo tiempo que estudias. Como en mi caso, que encontré un trabajo para estudiantes en Trendhim, una web de accesorios masculinos. Este trabajo es compatible con mis estudios, puedo trabajar desde casa y montarme yo mi horario para ir a la oficina. Los studentjobs son muy comunes en Dinamarca, estos ofrecen la posibilidad de que los jóvenes se independicen muy jóvenes, alrededor de los 20 años. La cultura danesa es realmente diferente a la nuestra, aunque no nos separen muchos kilómetros. En el trabajo la gente no socializa, no te preguntan por tu vida fuera del trabajo ni por cosas más personales. La conciliación laboral es una realidad, aquí los horarios son intensivos, siempre. Haces tus 7,5 horas y has terminado. Esto permite a los padres recoger a sus hijos del colegio y pasar más tiempo de calidad con ellos. En mi caso, poder estudiar, ir a clases de danés y disfrutar de mis aficiones. Vivir en Dinamarca me aporta otra visión de las cosas, aprender un nuevo idioma y otra forma de hacer, que creo que va a aportar a mi persona unas habilidades mucho más internacionales. Seguir aprendiendo de ellos y seguir sorprendiéndome por las cosas que hacen, me despierta un espíritu viajero que antes estaba dormido, y que me arrepiento de no haber despertado antes. Si quieres saber más aquí tenéis mi blog personal.
Adriana Vázquez |
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