La brecha salarial entre hombres y mujeres es algo intolerable. No es de extrañar que las mujeres digan basta ya. Lo pueden decir con toda razón en múltiples aspectos de su vida. La realidad en la que estamos es todavía muy desigual en el campo laboral, en muchos trabajos y en numerosas situaciones. Los gobiernos y las autoridades, a mi juicio, tienen que aplicar el derecho laboral ya existente y en vigor con más contundencia y efectividad. Las empresas que no cumplan con las condiciones establecidas por la legislación en relación con la igualdad salarial deben ser sancionadas fuertemente. Ya que, si se aplican simples multas que no son elevadas se seguirán, probablemente, incumpliendo las obligaciones o normas de cara a las mujeres trabajadoras en relación con el mayor salario cobrado por los hombres.
La desigualdad existente a nivel de trato y tipo de vida entre hombres y mujeres es todavía muy considerable en muchos casos, aunque no en todos. La lucha feminista está dando resultados, pero el avance es lento, en mi opinión. Porque existen inercias que es difícil cambiar, de forma rápida, en la sociedad actual.
Las nuevas generaciones que son educadas de un modo diferente son la esperanza para que haya una igualdad real en todos los sentidos entre hombres y mujeres. Puesto que todos somos personas con iguales derechos.