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Cuando el rio suena | | Carlos Carmona Sanchez. 01.03.18 | | Estamos sumergido en un tiempo donde el rio además de sonar lleva agua en abundancia. Son tantos los casos de corrupción, que si los observamos desde lejos parecen moscas. Recorren un extenso territorio del mapa político de nuestro País. Salpica desde humildes ayuntamientos a las más altas instancia del Estado. Toman formas diversas, las más comunes son: “El uso ilegítimo de información privilegiada, patrocinio, soborno, tráfico de influencia, extorsiones, fraudes, malversaciones, prevaricaciones, nepotismo, impunidad…” Los rayos de la corrupción son tan potentes, que incluso atraviesan la niebla comunicativa impuesta por el día a día catalán. El problema está en el dinero público, que es de todos, aunque algunos políticos piensen que es más de unos que de otros. La política, es una actividad que exige de las personas que la practican sacrificios; horarios incómodos, absorbentes, en ocasiones soportan situaciones de excesivo estrés, en algunos casos encajan críticas poco justificadas… Pero la obligación de la política que trata con lo público es la transparencia. Por esa razón, se deben aclarar los errores y asumirlos. Y de ninguna de las maneras, esconderse detrás de un “bufido de poder”, o refugiarse en la “ley del número”. | | Por último, Honoré de Balzac, escribía en “El pobre Goriot”: “La corrupción abunda, el talento escasea. Por lo tanto, la corrupción es el arma de la mediocridad, que abunda”. |
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