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Vainas mías…
¡Ojo! ¡Cuidado!...Carmen Rosa al volante… | | Cuentos y relatos globales. 25.02.18 | | El coche más bello es el que todavía me queda por regalarte Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Doña Carmen Rosa en su flamante chevrolet aveo gris plateado, pretende ahora ser la poetisa de la velocidad pura conduciendo de Cajicá a Chía a 20 kilómetros por hora…Es por ello que, ante lo prevenida que es, en su defensa diré que quienes ven en su femenino deseo de saber conducir después de los cincuenta una incensaste motorizada, mejor se callen ante ella y, más bien, reconozcámosle, además de su pericia y desenvolvimiento al volante, su tesón por conocer sobre luces direccionales, cambios de segunda, tercera y cuarta, “reveres sanatorios” para no golpea ni rayar el carro que está detrás, así como también a cerca de cambio de llantas junto con la memorización de todo un tratado automotriz a fin de que el vehículo, por sus habituales descuidos, no se le quede sin batería. De las reglas precisas de conducción, la hermosa dama de mis amores y de mis sentimientos económicos, ha hecho también, invariablemente, un poema con : prohibidos parquear, curvas peligrosas, animales en la vía, zona escolar, cruce de peatones, no girar a la izquierda, equipo pesado en la vía…y similares… que le hacen reducir su “extrema” velocidad de 20 a 10 kilómetros por hora con tal de salir limpia de partes, multas, foto multas y de truculentos policías platillero… | …Y, en cuanto a mecánica, ni se diga: sabe de carburadores, de radiadores, de amortiguadores, de condensadores de aire, de la bomba de la dirección, del filtro de aceite y se conoce de, “pe” a pa”, la gramática del motor de su chevrolet sin confundir la barra de cambio ni el freno por el acelerador de manera desacordada y, mientras tanto, con aire de gran señora, sentada al volante, conduce tarareando satisfecha una canción precedida por la ensordecedora pitadera de toda una cola de carros que en el vulgar idioma de los choferes, le dice “que le dé rápido a esa vaina vieja no sé qué ” y que en la traducción literal de “los ñeros”, no es más que una mentada de madre olorosa gasolina…Pero ella, aristocrática, indiferente, aerodinámica y sin inmutarse, sigue su peligrosa marcha a 20 por hora sabiendo que lleva bien puestas las llantas como sus pantalones…Lo que me preocupa, a veces, es que, con lo olvidadiza que resulta, no se sepa ni la placa de auto…!Qué vaina! …Sin embargo, estoy convencido de ello, doña Carmen Rosa, al fin y al cabo, aprenderá un día a conducir diciéndonos a todos que las féminas no solamente sirven para cocinar (¿será que sí cocina?), sino para, con la fortaleza de sus estrógenos, apretando los dientes, demostrar al machista mundo que manejar un carro nada tiene que ver con el sexo débil que en esto de conducir en segunda, siempre llega más lejos que los hombres… Confieso que tengo en Carmen Rosa “una choferesa” verdaderamente competente. Ella es un triunfo a la tenacidad…duró dos años repitiéndome y repitiéndome cada día: “papi, cómprame un carro… papi, cómprame un carro”…Hasta que triunfó… y fue aquel, el triunfo materializado de lo que mejor sabe hacer la esposa al esposo…”joderle la vida”, vocación innata en todas ellas…sin dudas, porque según la filosofía del gran pensador Alfredo Gutiérrez, mujer que no jode, es macho… De mi parte, deseo a doña Carmen lleve a la práctica toda la benéfica teoría que le enseñaron en la escuela de manejo. De no ser así, veo maluco que los domingos me lleve siquiera de Cajicá a los termales de Tabio…ojalá y me sorprenda conduciendo por lo menos en 50 o 60 por hora…Por lo pronto, Carmenza no será quizá todo un espectáculo de la velocidad en carretera, pero de que llega a alguna parte, no lo duden, llega…o, quién sabe, a lo mejor en rever se regresa… mas no lo creo, no es ese su objetivo porque según su severo parecer, pa’ atrás ni pa’ cojé impulso porque parlante es pa’ allá…
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