El Psicoanálisis no es un asunto exclusivo entre paciente y psicoanalista. La Teoría Psicoanalítica ha tenido importantes repercusiones en nuestra vida actual.
No sólo la Psicología y la Filosofía, sino la Medicina, la Biología, la Arquitectura, el Arte, el Cine, la Educación son otros. Un gran porcentaje de las personas que acuden a mi consulta han recibido tratamiento farmacológico sin el éxito esperado. El Ministerio de Sanidad ha indicado que los trastornos de ansiedad, los depresivos y los adaptativos son asunto del médico de familia, salvo que haya
circunstancias de mala evolución del paciente que aconsejen actuar al especialista. La propia administración desconsidera estas enfermedades. Muchos pacientes acuden al psicoanalista tras años de tratamientos infructuosos, por lo que su pensamiento y su estilo de vida están determinados por el
proceso patológico, las resistencias a la reeducación que significa el tratamiento psicoanalítico serán muchas. Estamos mal-educados respecto a la importancia que tiene la salud psíquica en nuestras vidas. Vemos “normal” estar deprimido, mantener un matrimonio
insatisfactorio, tener una vida sexual insatisfactoria, desconocemos la relación de nuestro psiquismo en enfermedades como: colon irritable, lupus eritematoso sistémico,
úlcera gástrica, enfermedades autoinmunes, asma, alergias, etc. Entre los efectos del tratamiento se encuentran la recuperación de la capacidad de gozar y trabajar del
paciente. Muchos accidentes laborales, de tráfico, fracasos escolares, impotencias sexuales, cánceres son debidos a la existencia previa de una depresión que no ha
sido tratada adecuadamente. Algunas personas se escudan en el precio del tratamiento psicoanalítico para no acudir a él, cuando está claro que su situación económica se debe a su propia
enfermedad y a sus decisiones. Cuando alguien dice que no puede, es que no quiere. Los profesionales tenemos una gran labor que realizar para que la sociedad (escuelas, hospitales, empresas, padres) entiendan que acudir al psicoanalista es
una medida necesaria y conveniente para la salud, ya sea para mantenerla o para alcanzarla. El tratamiento psicoanalítico es muy eficaz en casos de: Depresión,
ansiedad, estrés miedos, obsesiones, fobias, Inseguridad, timidez, crisis de angustia, adicciones dificultades en el trabajo y/o estudio, problemas de comportamiento, enuresis, encopresis, fracaso escolar, agresividad, orientación a padres, crisis de crecimiento, etc. Acudir a un profesional no es un capricho, en cualquier caso es una necesidad. Hay que entender, no obstante, que para psicoanalizarse no es necesario estar
enfermo. El dinero que se invierte en prevención ahorra muchísimo dinero en tratamiento. Atte. Helena Trujillo Luque Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero Psicóloga Colegiada Gr-3641 Experta en Criminología |