El recorrido tiene 320 metros de longitud, mezcla de tierra y asfalto, salpicado de obstáculos como pendientes y badenes en los cuales los coches literalmente vuelan, el resto curvas cerradas y rectas donde los pilotos demuestran sus conocimientos procurando que el vehiculo se comporte como un auténtico fórmula uno, pero sin piloto. Una disciplina deportiva apasionante donde se conjugan los reflejos, la técnica de conducción y también la mecánica, ya que cada piloto tiene a su disposición al menos un par de mecánicos que se encargan de la puesta a punto del vehiculo y de los repostajes.
El elemento principal de la carrera es el mini coche, que esta movido por un motor de gasolina de dos tiempos refrigerado por agua y con una cilindrada de 3,5 cc. Un motor de un solo pistón, que llega a desarrollar potencias de hasta 3 Cv a 45.000 revoluciones por minuto con tracción a las cuatro ruedas. A este alto régimen, puede alcanzar, en rectas, velocidades superiores a los 100 Km/hora, que con ese tamaño, implica que virtualmente a escala, la velocidad se pueda considerar 5 o 6 veces más y el control, por supuesto, mucho más complicado, ya que el piloto desde la cabina de control situada en un primera planta domina todo el recorrido y desde un complejo mando, gira, acelera, frena y hasta controla los parámetros de régimen y potencia del motor.
El precio del equipo completo de coche y mando por radio frecuencia puede rondar los dos mil euros, a eso hay que sumar juegos de ruedas de diferentes características según sea asfalto, tierra o mixto, incluso para mojado o seco, todo como los coches de formula. A partir de ahí, diferentes modelos de amortiguadores, frenos o carrocerías aerodinámicas, porque todo tiene importancia en la carrera. Cada piloto lleva sus mecánicos que se encargan del repostaje de gasolina y el control esencial de la mecánica durante la carrera, que no es como la formula 1 a un número de vueltas determinadas, sino por tiempos. En concreto, ayer eran 45 minutos rodando y el vencedor es quien consigue dar más vueltas al circuito en ese tiempo. Esta característica implica que es complicado para el piloto o el espectador saber en que lugar de la carrera se encuentra su coche en cada momento con ánimo de plantear la estrategia de competición, porque los vuelcos al paso por los obstáculos son continuos, para ello hay distribuidos por el circuito varios encargados o recoge coches que se encargan de darles la vuelta e incorporarlos a la pista en cuanto se produce un accidente o salida del recorrido.
El control de carrera esta totalmente automatizado. Cada vehículo porta un sensor que al paso por la entrada de meta, deja una señal en un ordenador donde se especifica todo: número de giro, tiempo que ha tardado el coche en dar la vuelta completa, y todo tipo de estadísticas. El director de carrera periódicamente por megafonía va informando al público y pilotos sobre la pantalla del ordenador de las posiciones de los vehículos y, al mismo tiempo, los mecánicos situados en los boxes informan al piloto de la situación del coche. Todo muy organizado. Al finalizar los coches pasan los controles, los lavan y los dejan listos para otra carrera. El nuevo circuito inaugurado ayer, a pesar de no estar totalmente terminado, ya que faltan unos graderíos para acomodarse el público asistente y no estar tampoco finalizada la zona de boxes es a consideración de los pilotos como muy bueno y muy técnico, ya que conjuga perfectamente asfalto deslizante donde los coches literalmente entran derrapando con zonas de tierra. Tiene obstáculos elevados que los coches sortean volando y otros más pequeños en la pista que hacen las veces de chicane para obligarles a reducir la velocidad. Junto a ellos hay una zona de badenes de sube y baja de superficie especial, que son una de las partes más espectaculares por la dificultad de mantener el coche en posición de rodar. Todo está muy bien ensamblado y estudiado para que se unan una mezcla de pericia en el arte de conducir y el riesgo en alcanzar la máxima velocidad. En definitiva, no hay mucha táctica, la mejor combinación de ambas es la que generalmente se emplea, ir lo más rápido posible y procurar que el coche de los menores vuelcos posibles. Esto hace que sea espectacular la carrera. El nuevo circuito lo gestionará el Club de Radio Control Málaga-Costa del Sol-Alhaurín de la Torre y servirá para difundir este deporte entre los muchos aficionados a estas carreras. Ayer mismo, se hicieron veinte inscripciones de nuevos miembros que descubrieron esta modalidad y fue numerosísimo el público que pidió información sobre como apuntarse a esta disciplina. Con toda seguridad, la existencia de este circuito permanente y estas instalaciones, hará que surja un nuevo germen de aficionados potente que permita ir afianzando puestos en el panorama de este deporte cada vez más multitudinario, ya que hay que recordar a modo de anécdota, que Pedro de la Rosa, el corredor de Formula Uno del equipo Mac Laren empezó de joven como aficionado al automovilismo de radio control. Ayer la carrera congregó a lo mejor de los pilotos andaluces y de otras autonomías, venidos expresamente a disputar los trofeos. El sábado, se efectuaron las eliminatorias y ayer en la parrilla de salida, el alcalde Joaquín Villanova fue el encargado de dar el banderazo de salida “a estilo Le Mans” a los doce coches finalistas. Ganó Richi Gómez, piloto afincado en Madrid, que en una disputada carrera, dio 73 vueltas al circuito en 45´32”, con un tiempo parcial de vuelta rápida de 33,721”. El segundo clasificado fue Miguel Ángel Almagro, un corredor gaditano que dio 72 vueltas, una menos y el tercer puesto del podio se lo llevó un corredor murciano, Ignacio José Oliva con 70 vueltas. Varios cientos de personas disfrutaron de la carrera, que finalizó con la consabida entrega de trofeos por parte del alcalde y la concejal de deportes Maria José Segura y con toda seguridad, pronto veremos más pruebas y comprobando la evolución del club y posiblemente nuevos campeones locales.
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