
La semana pasada nos llegaba una noticia maravillosa desde Indonesia: un grupo de científicos anunciaba el descubrimiento de, ni más ni menos, una nueva especie de orangután en el norte de la isla de Sumatra.
Pero pronto esta buena noticia se vio empañada por dos viejos conocidos: a pesar de ser una especie recién descubierta, el orangután de Tapanuli ya se enfrenta a las amenazas de la deforestación y los incendios.
El hábitat de esta nueva población de orangutanes, que se estima en menos de 800 individuos, se extiende por 1.000 kilómetros cuadrados de bosque que están amenazados por la industria hidroeléctrica y el desarrollo agrario.