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Profundamente conmocionado | | Jacinto Martinez Anton. 22.10.17 | |  He estado estos días, y aún sigo sintiéndome, profundamente conmocionado. El motivo de estos sentimientos está en los acontecimientos que ocupan los noticiarios, las primeras páginas de los periódicos, y sobre todo la cabeza y el corazón de gran parte de los españoles. Cuando uno intenta ponerse en la piel de los españoles de Cataluña, tengan o no sentimiento independentista, puede entrar en contradicción interna, porque en ambas concepciones del conflictos hay elementos que podemos al menos entender, si no comprender. No entraré a justificar a aquellos que como yo creen en el imperio de la ley, que hoy por hoy (artículo 2 de la constitución) incluye la unidad de España. Me referiré a ese gran grupo de población catalana, en especial los de menos de 35 años, a los que se les ha enseñado en las escuelas, y se les ha exigido en los exámenes, una realidad histórica, social, lingüística y hasta moral, falseada y sobre todo, diferente a la que han recibido el resto de los españoles de la misma edad. | Entendiendo esta situación, se me hace muy difícil aceptar o entender cómo va a poder llegarse a una solución que restañe la fractura creada por este conflicto, en el que se han hecho chocar dos culturas dentro de un mismo núcleo de convivencia.
A nadie se nos escapa que hemos llegado hasta aquí por los intereses de un grupo de poder interesado, en este momento determinado, que también; sino por una permanente dejación del Estado y los diferentes gobiernos que lo han gestionado, y por la intención programada a muy largo plazo de determinados grupos de poder catalanes, en los gobiernos y fuera de ellos por otro.
Lo cierto es que sintiéndome español y considerando a Cataluña una parte entrañable de mi país, no puedo más que sentirme conmocionado, abrumado por la situación en la que de forma orquestada, programada e intencionada, se ha puesto a los habitantes de Cataluña, utilizando los diferentes conocimientos adquiridos desde la escuela, el victimismo y los sentimientos.
Realmente cuando se afectan los sentimientos, potenciando y utilizando como arma arrojadiza los negativos, el enfrentamiento social está servido, y sólo una catarsis colectiva y la homogeneización de los mensajes educativos en toda España, sin adoctrinamientos ni presiones, quizás consiga dentro de al menos otras tres generaciones una paz social sincera, sentida y estable. |
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