
Todos los días desde hace ya demasiado tiempo nos despertamos con la misma pesadilla. Es como vivir el día de la marmota, de la marmota catalana.
Los españoles, catalanes incluidos por supuesto, estamos ya saturados del proceso catalán. No hay día en que las autoridades catalanas, lamentablemente elegidas democráticamente por una mayoría suficiente de catalanes para gobernar, incumplen leyes, desoyen sentencias y retan al resto de sus compatriotas, todavía lo son, con quienes comparten la soberanía de una Nación llamada España.
Lo curioso, es que esa Nación llamada España, dispone de una Constitución, en cuya redacción participaron políticos catalanes y que fue sancionada por todos los españoles, catalanes incluidos. En esa Constitución se contemplan mecanismos para responder de forma contundente a la situación generada en la actualidad por los políticos independentistas catalanes.