Se cumplen diez años de la muerte de Francisco Umbral y sus escritos están presentes.Es cierto, como decía el gran escritor, que lo fundamental es que cada autor escriba a su aire y oriente su producción como quiera y desee. Al menos, así fue en su caso. Estoy convencido de que la libertad creadora es lo básico en la labor de la escritura. La obra de Umbral y su manera de ser sirven de ejemplo a los que nos dedicamos a escribir, por su pasión creativa desbordante y su energía expresiva.
Escribía o llegó a escribir tres artículos diarios y dejo escritos numerosos libros. Su actividad como escritor fue prodigiosa. Está de acuerdo con lo afirmado por Flaubert: «Escribir es una manera de vivir». Umbral es la expresión perfecta de este planteamiento vital.
En 1971 Umbral dijo lo siguiente: «No me siento vinculado a nada ni a nadie. Hago lo mío y a mi aire. La literatura es ante todo una salvación personal o una condenación, en eso nadie puede echarme una mano ni ponerme una zancadilla. Esto es como el circo: cuando uno está allá arriba, en el alambre, se está jugando la vida, pero tiene el alivio, por lo menos, de estar a salvo, tanto de los amigos como de los enemigos». En efecto, suscribo plenamente sus palabras.