Por ejemplo; el padre de familia que está jubilado por enfermedad, que necesita una vivienda. No puede optar por su situación personal a una vivienda de VPO, sencillamente ni siquiera entra en el sorteo, nunca podrá pagarla. No tiene dinero para pagar un alquiler, que en este pueblo son prohibitivos. La solución sería que el Ayuntamiento ofreciera viviendas públicas en régimen de alquiler para este tipo de familias. Cuidado, que no estamos hablando de una familia marginal; es una familia normal, en la que sus hijos estudian en la Universidad de Málaga gracias a las becas. Otra visión de la realidad, sin beca, sus hijos no podrían continuar estudiando. ¿Qué tipo de solución aporta ahora nuestro ayuntamiento para estos casos?
Continuamos el puerta a puerta y comprobamos que muchas personas mayores viven solas. Se las ve enteras, dignas, pero con grandes necesidades. Me reconforta pensar que la nueva Ley de Dependencia paliará en gran medida muchos de sus problemas. Pero un ayuntamiento socialista estaría más pendiente de estas personas. Basta comprobar los programas.
Algunos están indignados con los gastos en rotondas fastuosas. Más se indignan cuando se enteran que la nueva rotonda-oasis es provisional, que la rotonda definitiva será otra; amén de la que pusieron en las fiestas navideñas. ¡Qué manera de malgastar el dinero del pueblo! Por no hablar de las obras de la plaza.
En otra visita, comprobamos que en la misma casa viven varias familias. “Si hay suerte en el sorteo de las VPO, nos podremos quedar más desahogados”. Uno piensa que si más de mil optan a una casa, y sólo unos cincuenta la obtienen, qué será del resto. Pues está claro, a seguir todos en casa de los padres, e incluso de los abuelos, o irse a vivir a otro lugar. Nunca me gustó jugar a la lotería, pero esta lotería es maldita. El bien de unos pocos frente a la desgracia de muchos. Si obligamos a reservar un 35% de las viviendas a VPO, no habría que jugar tanto a esta maldita lotería.
También se aprende que a los ciudadanos no les gusta la crispación. Nos atiende un hombre que nos dice: “Hace un rato estuvo aquí el anterior candidato hablando muy malamente de ustedes”, el hombre con una caridad infinita afirma: “Pobrecito, debe de estar trastornado”. Uno, ante tanta bondad, en vez de lanzar un juicio agresivo, y acordándose que entró en el partido de la mano de dicho candidato, sólo atina a murmurar: “Esperemos que el trastorno sólo sea transitorio”.
También estimula el buen recibimiento por parte de todos, incluidos los que no nos votarán, que sonríen a la candidata y le desean todo tipo de venturas electorales. Y así va transcurriendo el puerta a puerta, que es lo que más me gusta de la campaña electoral. Vamos a escuchar y si nos lo permiten a contar nuestro proyecto para el pueblo.
Les dejo, que la candidata Patricia Alba me está esperando para continuar el puerta a puerta.
Enrique Rodríguez Castellón |