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Es hora de entrar en campaña | | Jacinto Martinez Anton. 24.07.17 | | Es evidente, se palpa, que estamos desencantados del desencanto al que nos han llevado los políticos de uno u otro signo en este País. Es probable que este desencanto fuera el germen para el nacimiento de los llamados nuevos partidos políticos, como intento de salida de una sociedad, engañada y atrapada por unos políticos a los que paradójicamente hemos elegido, y a los que pagamos. Lamentablemente, se ha necesitado poco tiempo para que comprobemos que estos nuevos políticos, se han apresurado a empujar más o menos violentamente, a los antiguos políticos para ocupar la primera línea en el pesebre. Probablemente el mensaje independentista, como llamada de vuelta a la tribu, como mensaje de vuelta a lo primario, haya calado en determinadas zonas de España en gentes que prefieren autogobernarse a que los gobiernen quienes, por encima de un afán de servicio público, tienen un afán de enriquecimiento personal o partidista. Y este sentimiento ha sido nuevamente manipulado por otra calaña de políticos. | En línea con lo anterior, quizás sea el momento en que los ciudadanos, hartos ya de engaños, de que nos metan la mano en el bolsillo, de que una serie de personas de profesión políticos, las más de las veces indocumentados, nos diseñen y nos impongan un modelo de sociedad que ni entendemos ni compartimos, quizás sea el momento, decía, de que los ciudadanos entremos en campaña.
Cuando son los políticos los que entran en campaña, nos dibujan una serie de opciones encorsetadas en unos programas electorales diseñados para engañar al mayor número de personas, y cuyo fin premeditado y predeterminado es no cumplirse. Y lo peor es que lo sabemos; pero ante las urnas nos decimos ¿y a quién voto?, ninguno me representa pero estas son las opciones que hay; no hay otras. Y finalmente o seguimos votando visceralmente a “nuestro partido”, como si se tratase de un hincha de fútbol, sin tener en cuenta lo que nos jugamos, o votamos al que creemos “menos malo”, lo cual no nos asegura menor porcentaje de engaño.
Estamos en una situación en que nos vemos forzados a ver una realidad virtual, construida por los políticos, cada vez más alejada e nuestra realidad cotidiana.
¿Qué opciones nos quedan?. Desde mi punto de vista, tras fracaso de la cacareada renovación, vendida por los nuevos partidos políticos, sólo quedan dos salidas: o la rendición definitiva que representaría la abstención masiva, o su polo opuesto, la calle. Es decir, nuestra situación política pone a la población en la peligrosa situación de optar por los extremos.
¿Es eso lo que queremos?, porque si es eso, parece que nuestros nefastos políticos, lejos de hacer su trabajo para administrar el bien común, están empujando a la sociedad a que haga su trabajo de forma directa, y se refunde.
Esta vía entraña peligros desconocidos, transformación y probablemente notables sacrificios, que no serían necesarios si nuestros políticos, aquellos a los que votamos porque no tenemos otra opción, entraran en una campaña cuyo objetivo fuera servir realmente a la sociedad, y dotar a los ciudadanos de mecanismos de control directos, y de instrumentos cercanos de participación, que nos permita sentirnos realmente representados y dueños de nuestro destino.
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