
Si de males del mundo podemos hablar es necesario tener la consciencia de que hay muchas preguntas sin respuesta y que el hombre en su afán de seguir adelante busca en lo más recóndito de su fe para darle un sentido a aquello que no puede palpar pero que siente arraigado en sus convicciones. Una de tantas preguntas involucra o involucrara a través del tiempo la religión y sus múltiples caminos con una misma interrogante: “¿Es este el camino del Señor?”.
Para responder esa pregunta muchos han intervenido en diferentes pasajes como por ejemplo la
música cristiana del hombre y su conexión con la divinidad que le rodea, la naturaleza, el alma, el espíritu y la paz que conlleva la creencia mas allá de la superstición y las criticas que no dejan espacio a la decadencia, al vicio y a los pecados del mundo en el que vivimos hoy por hoy.
Dentro de la esfera religiosa, el camino del Señor viene dado para muchos como un
mito al cual se tiene de la mano las santas escrituras bien sea en parte del Viejo u el Nuevo Testamento dando una bienvenida a todo tipo de preguntas y conclusiones que invitan a esperanzarse y sobre todo a creer sobre lo que se pregona en sus páginas. Para los más críticos el camino para llegar a la aceptación es seguir su propio andar sin involucrar los cultos o los ritos místicos, el secreto y la exclusividad de unos cuantos como si de algo esotérico se tratase sino algo tan simple como querer actuar y ejercer el bien por sobre todas las cosas y ser uno con el prójimo.