
Con esta frase este zaragozano nacido en 1981 nos abre la mente. Cerró su negocio de fontanería que tenía desde hacía siete años, vendió su Harley Davidson, el móvil, la play station… Y con una mochila y mucha ilusión recorrió el mundo en busca de vivencias, experiencia y en cierto modo aventuras. Su cambio de rutina, le hizo empezar con un proyecto. Tres libros, tres viajes en una aventura llamada Escribiendo el Mundo. Ahora dedica su vida al crecimiento personal, a transmitir mediante charlas por toda España su cambio de vida y sobre todo, a exponer como ha sido todas sus vivencias por medio mundo.
Con más de 5.000 copias de sus anteriores libros: Lo que el mar no se lleva y Secretos en el techo del mundo. Ha dejado una huella en todos los que han tenido la suerte de leer algunos de sus escritos.