Primero logramos sacar a Shell de sus aguas. Luego, que Obama y Trudeau lo protegieran. Y entonces llegó Trump.Trump ha firmado dos órdenes ejecutivas que vuelven a poner en riesgo el Ártico. ¿Y qué significa esto? Que se abre de nuevo la posibilidad de abrir pozos en alta mar para la extracción de gas y petróleo, con el devastador impacto que eso tendría para las personas, la fauna y el clima del Ártico.
Y es que millones de personas en Alaska podrían ver destruido su medio de vida si ocurriese un accidente. Además, el Ártico es hogar de animales tan impresionantes como el oso polar, el búho nival o el narval, y el cambio climático es más evidente en esta región, que se derrite al doble de velocidad que el resto del planeta.