
La destrucción de territorio afgano no es una estrategia acertada. El uso por parte de Trump de la madre de todas las bombas que posee un poder destructivo equivalente a mil veces menos que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima no es algo adecuado. Es una escalada bélica de la que no se saben las consecuencias.
Si en los próximos meses siguen los bombardeos y la utilización de armas ofensivas de elevada potencia podemos estar entrando en un escenario apocalíptico. Nadie puede asegurar que no se acaben utilizando bombas atómicas de baja potencia u otros artefactos explosivos de destrucción masiva.
Que la MOAB destruya al explotar un amplio espacio de alrededor de un kilómetro y medio de diámetro es clarificador. Se eliminan vidas y también terreno del desierto para siempre. Con el ataque ordenado por Trump han muerto parece ser 36 combatientes del ISIS y se ha destruido un arsenal escondido por los terroristas. Si bien los efectos causados pueden suponer un aumento del odio y de las acciones terroristas en el mundo.