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La “h”, una letra que nos “Jode” la vida
¡Vendo guevooo!
| | Cuentos y relatos globales. 09.04.17 | | *en este mundo podemos vivir perfectamente sin la letra “h”… Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca, en ningún momento de mi vida, he sentido “estima” alguna por la muda y silente letra “h” porque mi mundo es total y completamente sonoro, musical, acústico y vibrante. Ella, la “h”, pienso yo, ubicada –más bien camuflada- en el noveno lugar del alfabeto, entre la letra “g de gato” y la “i” de iglesia”, no cumple otra función distinta que no sea la de complicarnos y jodernos siempre la vida en forma por demás injustificada y caprichosa cuando, justo, en el momento de intentar escribir no queremos hacerle daño a la inquisidora ortografía. La letra “h”, según consideran algunos lingüistas modernos, es un verdadero y perfecto fósil dentro del idioma español; pero no sabemos qué fuero o privilegio idiomático y gramatical le mantiene dentro del alfabeto si no representa hoy ni ha representado jamás ni un solo fonema. Soy de los que piensa por ello que, la existencia actual de ésta en el sistema ordenado de signos gráficos que se emplea en la escritura de nuestra lengua y que se basa en la correspondencia más o menos aproximada entre estos signos y los fonemas que representan, obedece a razones meramente históricas, sostenida apenas por viejos título nobiliarios que valdría la pena reconsiderar, “viviendo” cual esas monarquías decadentes, por lo que, me atrevo a decir, es arbitrario su uso. La presencia o ausencia de la “h” en la grafía de las palabras, debería ser forzosamente admitida por el uso intenso que la lengua escrita haga de ella y no de otro modo. | En esto seamos concluyentes y en forma comparativa digamos al respecto que, con dicha letra ocurre “como a esa mujer a quien ningún hombre se acerca y quiere” y al encontrárnosla, formando parte de una palabra, hacemos un pare obligado llenos de duda hasta el punto tal que más de uno (entre ellos yo), preferimos darle la espalda al escribirla y en tal caso acudimos a un sinónimo que la reemplace y no la lleve o del que no haga parte y, entonces, siento por ella una indiferencia larga y “odiosa”, sin límites y sin extremos… Yo no sé, por qué carajo, para qué, se adelanta la letra “h” en el inicio de algunas palabras: huevo (“guevo”); hueco (“gueco”); huésped (“guesped”); hueso (“gueso”); hipo (“ipo”); hacha (“acha”); habitación (“abitación”); huida (“uida”)…, haciendo dizque legítima y añeja la costumbre contra la cual no se le ha podido dar un golpe de estado ortográfico posible, y es del caso que ya varios hemos perdido en tal sentido la batalla ortográfica sin poder anularle por asalto a la susodicha y honorable “letrilla” del Medioevo, tal lugar… y allí, allí permanece ella ante la Real Academia de la Lengua, en espera filológica de eterna pensión vitalicia… Nunca, en ningún tiempo, la letra “h” ha cumplido una función importante en nuestro idioma, reitero… No sólo está relegada y sin ocupación sino que no se acude a ella en los instantes de mayor duda e ignorancia ortográfica cuando, por citar algunos casos, en lugar de escribir hijo, optamos por escribir sucesor; en cambio de hermano, pariente; en vez de hazaña, proeza; de hirsuto, enmarañado; de homónimo, tocayo; de hospedaje, albergue; de hípica, equitación; de hipoteca, garantía; de huraño, antipático; de hurto, robo. De veras, no creo que sea una mala idea sacar del baile a la letra “h”, resulta y prehistórica, arcaica, en aras de simplificar la ortografía… Hasta aquí, queridos amigos, las razones por las que yo considero que la “h”, si es muda y no puede “hablar”, lo continúe haciendo “por señas” (por la regla), y no por sí misma volviéndonos para nada amable las vainas de la ortografía. ...Que se revienten los gramáticos y que se pongan colorados de la ira con mi parecer y desatino… por mí no hay pleito y que sobre esto mejor opine la umanidad… ¿será que umanidad no se puede escribir así?... |
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