
Los pensamientos son realmente impulsos eléctricos y somos dueños de los mismos. El uso de implantes en el cerebro para mejorar ciertas capacidades puede ser positivo y deseable. Pero también es necesario marcar ciertos límites éticos. Los electrodos dentro del cerebro pueden ser beneficiosos en determinados casos. Contra la epilepsia o para el Parkinson o el Alzheimer la tecnología puede ser muy indicada y producir resultados a corto plazo. Por ejemplo, que un tetrapléjico coma solo con una prótesis conectada a su cerebro también me parece un gran avance médico.
La neuroprótesis puede ser la solución en ciertos pacientes. Puesto que un ordenador decodifica la información desde unos electrodos puestos a la persona en su cerebro enviando señales eléctricas logrando que sus músculos se muevan siguiendo el movimiento pensado.
Conectar el cerebro con las computadoras o la inteligencia artificial puede pensarse que es positivo y productivo y lleva a desarrollos cuestionables y muy discutibles por sus efectos. Descargar pensamientos desde los cerebros de sujetos a ordenadores, si en unos años o décadas fuera posible, plantearía serios problemas éticos.