
La creatividad es el resultado de la capacidad de combinación. Algo que no ha sido puesto suficientemente de manifiesto. Se puede creer que la originalidad surge de la nada y no es cierto. Los materiales de la creación son lo existente en la mente de los propios creadores. Se pueden crear nuevas combinaciones extraordinariamente valiosas y realmente magníficas con lo que se conoce y se observa. El caso de los inventores es muy claro. Pero también el de los escritores, filósofos, pintores, escultores, músicos, etc. Lo nuevo y lo original se basan en lo ya existente. Son como una especie de recombinación de lo aprehendido o percibido por el creador.
Crear no está, a mi juicio, suficientemente valorado. El esfuerzo es la clave a la hora de crear. La práctica mejora al escritor, por ejemplo. Y conviene tener en cuenta que la actividad creativa tiene algo de rito especial. Supone enfrentarse al papel en blanco y pensar que se quiere escribir. Además, la labor de documentación o investigación previa puede ser necesaria o aconsejable, según la naturaleza de lo que se quiera elaborar.