La organización teme que la petrolera Exxon vuelva al Ártico una vez se eliminen las sanciones a Rusia 13 de diciembre de 2016 .- En respuesta al nombramiento del presidente de ExxonMobil, Rex Tillerson, como secretario de Estado de EE. UU., Greenpeace señala que es un grave retroceso para la política ambiental y el futuro del planeta. Mientras Tillerson era presidente de Exxon hizo todo lo posible para silenciar las iniciativas globales para responsabilizar legalmente a las compañías de los combustibles fósiles por agravar los efectos del cambio climático. De este modo, la organización ecologista considera que este nombramiento amenaza especialmente el Ártico por sus alianzas con las petroleras rusas.
La asociación ecologista apunta que ExxonMobil volverá a su alianza con la petrolera estatal rusa Rosneft una vez que el Gobierno estadounidense levante las sanciones con Moscú, según han apuntado sus ejecutivos a principios de año (1). Glenn Waller, que dirige las operaciones de Exxon en Rusia, anunció que el gigante petrolero estadounidense no había renunciado a su empresa conjunta en aguas árticas de Rusia, donde comparte con Rosneft diez licencias de perforación que se vio obligada a abandonar en 2014, por las sanciones estadounidenses por la participación de Moscú en el conflicto de Ucrania.