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El pregón de P. Rahola
(Religión aparte XLIV) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.11.16 | |  Hemos recibido el pregón por envío de distintos amigos. Uno de ellos nos invitó a que le diéramos nuetro parecer y aquí estamos, sabiendo que todo el mundo, en general, reconoce la labor y la entrega de los misioneros de la Iglesia Católica, así como su generosidad que incluye el celibato en aras de su sublime misión. Eso no se discute; solo se discuten los desvaríos, porque los humanos (de humus=tierra) somos de un barro especial que muchas veces fragua mal. Estamos de acuerdo en que queremos la Paz y en que la única religión debería ser el Amor, porque Dios no se va a enfadar si no creemos en ninguna religión, ya que todas son verdaderas.
El que P. Rahola no sea creyente ni quita ni pone rey y lo que afirma lo puede decir también cualquier creyente, pues se trata de un reconocimiento explícito de la entrega a la labor misionera. | El desprecio hacia los misioneros vendrá de parte de algunas ideologías o no, pero no será por su solidaridad con las necesidades humanas, sino por formar parte de una legión. paralela de una ideología patriarcal, imperial y hasta capitalista. Ahora, sin ir más lejos, los obispos españoles se han tranquilizado porque ya dicen que tenemos gobierno y que defiende el orden. (Si el gobierno del PP es un gobierno de orden, que nos expliquen qué es gobernar a punta de leyes injustas para la mayoría y que se ceban con la “Ley Mordaza” sobre la ciudadanía). Nos parece muy bien que Pilar diga que la palabra de Dios es “fuente de bondad y de paz, y que no se use como idea de poder y de imposición”. Se trata de una “revolución que no quiere matar a nadie y sí salvarlos a todos”. Estaría mejor si dijera: “una revolución en la que todos, bien informados, nos hagamos responsables”. Quizá se le escapa su etnocentrismo, cuando habla de la jungla, porque sabemos de tribus que son más empáticas y sinceras y amables que prelados de esta celtiberia en donde vivimos. En cuanto a la broma de los políticos tiene poca gracia, porque precisamente suelen tener una cultura religiosa y ética de catecismo y adoctrinamiento, que después se la pasan por el arco de triunfo. Pensamos que la moralidad no se construye a fuerza de máximas y consignas. En cuanto a la caridad cristiana, ahí tenemos el modelo de Rouco y su pisito, por ser príncipe de la Iglesia y por no poder compartir con su sucesor (sabemos de obispos que han terminado sus días en una residencia sacerdotal parroquial y sin que se les cayeran los anillos). La caridad cristiana en el contexto neoliberal y radical en que nos movemos se convierte en un mecanismo amortiguador de la injusticia. Sin querer, adocena y maleduca al pueblo; los que tienen tantas necesidades, también tienen las mismas razones como los que están trabajando contra las injusticias, contra el dominio de los potentados, de las multinacionales que cada día provocan más miseria, porque cada vez se apropian de mayores ganancias y riquezas a costa de la pobreza y de la inseguridad laboral de la mayor parte de la población, que se acomoda burguesamente y votan a los partidos que en el fondo los utilizan y hasta los desprecian. Con lo de Trump en América, un amigo nuestro ha dicho que Trump, aquí en España, sacaría mayoría absoluta. Otro amigo nos ha dicho que si los españoles fuéramos dinosaurios votaríamos al meteorito. Cuando salimos a protestar a la calle nos gustaría que los parados y necesitados reconocieran que para mejorar tienen que moverse, y no esperar que les caiga el maná. En un mundo justo la caridad sería un artículo de lujo. Agradecemos a Pilar la información sobre los misioneros y misioneras y sus gestas y gestos, pero falta la crítica fundamental a la rapiña de los imperialismos y colonialismos que han generado más pobreza de la que había y de donde vienen todas las miserias actuales en esos países. Nos parece muy bien que termine con un panegírico de la misiones, pero no pasa ni de puntillas por una severa crítica de la descomunal injusticia internacional, que ahí es donde tenemos que estar todos, pensemos como pensemos, sin tragarnos implícitamente que las desgracias son efecto de la mala suerte, y no de la acción de señores con nombres y apellidos. Las causas naturales nos producen muchas desgracias, pero las mayores nos la acarrean gentes que no tienen ni ética ni moral alguna. El pregón de Pilar es un síntoma del capitalismo que domina, pero que no diagnostica ni denuncia. TVE nos habla de ricos (Inditex y otros), pero no de la miseria de sus trabajadores vilmente esclavizados y explotados. Qué contentos estamos en España. No nos enteramos de los suicidios diarios que se dan por desahucios y otras pobrezas. Vaya país y paisanaje. |
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