Retenidos en ellas por un trabajo por el que tienen que pasar una importante parte de su vida, no es raro que muchos profesores/ras den a las aulas donde imparten sus clases un aire personal tratando de convertir ese espacio en algo que les recuerde su propia casa. Las mesas de trabajo se humanizan con fotos familiares, se alegran con vasos de flores que rompen con su color la austeridad de la clase, se distinguen con algún libro especialmente querido de su época de estudiante, unos dibujos que adornan desnudez de las paredes, objetos personales que acaban por imprimir la propia personalidad del profesor-profesora al lugar donde trabaja, dejando una huella que el paso del tiempo nunca hace desaparecer del todo.
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El viernes 13 abril, y organizado por sus compañeros/ras profesores del Instituto Gerald Brenan, se le rindió un cálido y merecido homenaje al profesor Miguel Alarcón Suárez, quien, durante catorce años, desde 1989 a 2003, impartió clases de Geografía e Historia en dicho instituto. El acto fue celebrado en la Sala de Usos Múltiples, la cual, tras ser descubierta una placa conmemorativa en su honor, ha pasado a llamarse “Aula Profesor Miguel Alarcón”.
Asistieron al acto otros miembros de la familia, el Alcalde, Joaquín Villanova; el Concejal de Cultura, Julián Sesmero; la Concejala de IU, Mercedes Ávila, así como numerosos antiguos alumnos y amigos del recientemente fallecido profesor. Remedios González, Directora del Instituto, el Concejal de Cultura y varios profesores y amigos tomaron la palabra para recordar con cariño la figura del amigo y compañero; el Alcalde cerraba el acto con palabras breves y sentidas, como las pronunciadas por todos los que tuvieron ocasión de intervenir; palabras que al reavivar el recuerdo del amigo ausente les apretaba la garganta con una emoción próxima a las lágrimas. Si bien catorce años impartiendo clases en un mismo instituto puede ser tenido por un periodo considerable, la actividad docente de Miguel Alarcón en Alhaurín de la Torre no estuvo limitada a ese periodo por largo que éste sea: en 1962 es destinado como titular de la Escuela Universitaria Nº 2 en nuestro pueblo, dando clases a los padres de muchos de los alumnos que años más tarde aprendieron con él en el Instituto Gerald Brenan, en el que fue el primer Catedrático a impartir la enseñanza. Su carácter abiertamente amistoso, su capacidad para relacionarse con cualquiera, su brillante conversación, a la que sus amplios conocimientos sobre cualquier tema tratado hacía tan fluida como inagotable, eran algunas de las muchas cualidades con las que conquistó el respeto y la amistad de numerosos amigos/as: amistad que la han mantenido hasta su fallecimiento, y que la seguirán manteniendo en el recuerdo. Profundamente integrado a la cultura y costumbres de nuestro pueblo, cordialmente relacionado con sus habitantes, su casa fue siempre el apreciado lugar de reunión de amigos y tertulianos, donde eran recibidos con exquisita atención por Isabel, su esposa, y por sus hijos Miguel y Ana Mari.
Merecedor de cuantos homenajes se le hagan, éste no será, sin duda, el último al que asistiremos; puede, incluso, que un día una calle lleve su nombre en reconocimiento a la larga y fructuosa dedicación en Alhaurín de la Torre a lo que era parte de su vida: la enseñanza. Pero hoy, gracias al cariño y amistad de sus compañeros y profesores de instituto, este querido profesor ha recibido el más merecido de los homenajes porque lo ha recibido allí donde su huella y su personalidad han quedado para siempre entre las paredes donde desarrolló su irrevocable vocación. Una placa conmemorativa hace aún más físico su recuerdo; una placa para que los nuevos alumnos que cada año pasen por los mismas aulas que él frecuentó, sepan que en ellas enseñó lo mucho que sabía un profesor que se llamó Miguel Alarcón Suárez.
En nombre de cuantos asistimos a tan entrañable acto, y en el de tantos amigos y alumnos que no pudieron estar presentes, quiero dar la más sincera enhorabuena a los profesores/ras del Instituto Gerald Brenan. Paco Acosta. |