Como complemento a lo comentado sobre la credibilidad de las encuestas me gustaría meterme un charco y aburrir al lector con algunas pocas observaciones. Parece un poco infantil efectuar un planteamiento como "el resultado de la encuesta no coincide con lo que yo pienso, por lo tanto, la encuesta está mal hecha". Uno de los objetivos de las encuestas es detectar el grado de adhesión de un elevado número de personas a diferentes opiniones. |
Nuestra opinión particular, independientemente de que coincida con los resultados mayoritarios, estará representada siempre y cuando la encuesta se efectúe con una metodología adecuada que, por otra parte, debe ser avalada por lo que se denomina la Ficha técnica de la misma (muestra de encuestados, cuestionario, índice de error, etc.).
Pero dejando a un lado los planteamientos técnicos y el hecho de que puedo estar de acuerdo tanto en que la técnica de encuestas se puede pervertir con fines poco honrosos, como en que existen numerosos temas comentados en la intervención que me parecen de muy elevada importancia, lo que más me choca es el aparente grado de egoísmo que se refleja de la expresión "la preocupación va implícita a la capacidad de riesgo". No creo que deba ser así, la preocupación estará, indudablemente vinculada a nuestra propia seguridad, pero qué triste sería pensar que sólo se basa en eso. La salud y la seguridad de los demás también nos preocupa ¿o no?. |