Lo que sí es admirable es cómo han actuado otras de estas empresas con sus trabajadores, con respeto, agradecimiento y liquidaciones justas. Al contrario que ustedes, quienes pretenden echarnos a la calle con una miseria y cargar sobre nuestras espaldas la responsabilidad de que si no aceptamos la empresa cerrará. Nos preguntamos: ¿dónde están los hermanos Ros? ¿dónde están el sacrificio económico y personal de los altos cargos y dirigentes?
Sólo pedimos una indemnización justa y acorde con los muchos años dedicados a esta empresa. No sabemos hasta dónde podemos llegar o qué hacer para defender lo que consideramos justo y nuestro. Lo que sí les podemos asegurar es que no nos quedaremos sentados esperando vuestras limosnas.
Los trabajadores afectados. |