Me importa lo que los políticos hacen y dicen, porque va a influir en nuestras vidas nos guste o no, por lo tanto pasar de la política me resulta tan inquietante como la actitud del avestruz, esconder la cabeza ante el peligro, no hará que aquello que pueda suceder pase y nos ignore por no haberlo tomado en consideración, sino más bien al contrario.
Me importa igualmente lo que diga el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, sus llamamientos doctrinales influyen en el mundo occidental con una proyección más amplia que la de cualquier político local o incluso nacional. No me gustaría que lo que dijera un Papa, un Imán, o el representante de cualquier otra confesión religiosa, con todos mis respetos por todos ellos y ya que viven de nuestros impuestos, tuviera influencia alguna en la evolución de las libertades civiles, sobre todo si es para recortarlas. Y eso es precisamente lo que la cúpula de la Iglesia pretende, quién no lo crea, puede acudir a las fuentes e informarse, en vez de limitarse a señalarme a mí, directa o indirectamente por decirlo.
Me importa que se lleven el agua de Pinos, y me sorprende que estemos tan sumamente tranquilos, seguramente porque de momento el agua que sale de nuestros grifos es abundante, ya veremos que ocurre cuando Taralpe y Peralta estén en plena ocupación. Rezaremos para que llueva, que es la misma previsión que hace el Ayuntamiento en cuanto al abastecimiento de aguas.
También me importan los árboles, sean estos más o menos estéticos que las palmeras, están en suelo de todos y es posible defenderlos, la alternativa no es mejor desde mi punto de vista. El plan general de la avenida Miguel Lacha, no me pareció bueno ni racional, ya que los cuatro carriles donde verdaderamente hacen falta es en la travesía urbana y no en Pinos, donde además complica las salidas y entradas de las numerosas calles laterales. Podemos apostar a que si finalmente se lleva a cabo, y se colocan después las isletas, o bandas sonoras y las mini-rotondas, terminaremos todos mucho peor y más fastidiados que ahora.
Y ya puestos me importan los insultos y la mala, a veces pésima educación manifestada, ya sea en un pleno, en este medio, o en cualquier otro lugar. Alhaurín.com, es solo reflejo de lo que ocurre en la sociedad, afortunadamente al menos aquí, todas las voces tienen cabida. Es igual que vaciar el cenicero en la carretera, la desconsideración al volante, llevar a nuestros perritos a cagar al césped comunitario o directamente a la acera, tirar los plásticos del bollito o las patatas en donde primero cuadre, y un conjunto infinito de cosas, que solo hace pensar que lo único que importa a más de un aborigen autóctono o foráneo de cualquier edad, es su propia y razonable persona.
¿Se puede cambiar este estado de cosas? Pues habrá que considerar, que ninguna opinión es más válida, razonable o defendible que otra, pero que todos tenemos derecho a manifestarla sin atacar ni ser atacados.
Los que aquí escribimos,incluidos los esporádicos, bien podríamos hacerlo basándonos en experiencias personales, ya sean de orden intelectual o con el entorno, y menos en respuestas, contestaciones, o alusiones a los escritos de los demás. Cada uno de los seres humanos que hay en este planeta, considerará que le falta una u otra cosa, pero le sobrará razón, somos sumamente ricos en razón, creemos poseerla en abundancia, nadie se declarará nunca en bancarrota de este bien. Sin embargo, todo cuanto escribimos, incluido esto, tiene solamente el valor de una opinión. Si conseguimos exponerlas con educación, mejor para todos, ya que nada nos va a convertir en ángeles, ni en seres bondadosos de la noche a la mañana. Decir que decimos y criticar lo mal que lo hacemos los columnistas, no va a mejorar las cosas, pero si podrían ustedes enseñarnos lo que saben, contribuir con sus artículos, en vez de criticar desde la barrera al torero en la plaza. |