Hace unos 15 años, recién llegado a este pueblo, del que por cierto me siento nativo, me seleccionaron en el colegio para la primera promoción de la nueva escuela de pintura que el ayuntamiento inauguraba en unas aulas prefabricadas que había detrás del antiguo ambulatorio. Puedo recordar el olor a esencia de trementina y oleos y la ilusión con la que manchaba de carboncillo mis primeros lienzos. Pasaba las tardes copiando laminas de bodegones y paisajes entre los demás alumnos e ilusionado empecé a comprar mis primeros libros de pintura.
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Ese primer verano en la casa de la cultura se hicieron un par de exposiciones a las que acudiamos soñando algun dia con ver nuestros cuadros colgados por ahí. Pero al contrario de lo esperado una de esas muestras provoco una profunda desilusion en mi hacia el trabajo que estabamos realizando. Se trataba de la primera exposición de un joven pintor. Nunca olvidare la impresión que me causaron sus obras. Trigueros, asi firmaba sus obras, mostraba en diez o doce cuadros una tecnica y realismo radicalmente diferentes a lo que nos estaban enseñando en la escuela, los retratos casi fotograficos de su admirado S.Freud, los efectos de luz, las texturas naturales… provocaron una de las admiraciones mas grandes que aun hoy en dia siento por la obra de alguien.
El destino quiso que poco después apareciera por la puerta de la escuela de arte y protagonizara una polemica division entre los alumnos fieles al academicismo del primer profesor y los que seguian su estilo, que al final acabamos recibiendo clases en su propio estudio. Francisco Trigueros me enseño a ver el mundo con ojos de artista, me enseño a ver la luz en el sentido mas poetico de la palabra, descubriendo a mis ojos los infinitos matices que un simple vistazo deja escapar y que solo aparecen al convertir la observación en un acto reflexivo, personal e intrasferible.
Desde entonces no le pierdo de vista, su actividad en la pintura es incansable, ha expuesto en casi toda España, en Europa y Estados Unidos, sus cuadros se han vendido en las mas prestigiosas galerías de arte. Recientemente ha desarrollado su vertiente literaria con la publicación de un libro sobre la sabana santa, mezcla de novela historica, thriller, y trabajo de investigación seria y profesional demostrando que en su caso el arte triunfa sobre la ciencia, al quedarse esta muda ante las preguntas realmente importantes.
Ciertamente no puedo ser imparcial al hablarles de Trigueros, al que considero un maestro y tengo el honor de tratar de amigo, pero valga esta breve presentacion para cursar publicamente un invitacion a su participación en este medio. Seguro que estará encantado de volver por nuestro pueblo, en el que conserva amigos y familiares. Seguro que su punto de vista interesará a muchos de nosotros y por que no decirlo incomodará a mas de uno, por que si hay algo que define a Trigueros es la claridad con la que se expresa, en sus pinturas y en sus palabras, y eso a veces pica como la pimienta. Espero leerte pronto por aquí.
A Francisco Trigueros Juan Manuel Mancebo Fuertes- Marzo 2007 |