Hoy me llegó la tarjeta censal, otra vez...Como si una nueva oportunidad golpeara la puerta con ganas de brotar con la fuerza de las habichuelas mágicas. Aquellas que crecieron hasta después de las nubes para llegar a la gallina de los huevos de oro. Qué fácil se me antoja engañar a un solo orco.
Sin embargo en esta realidad los orcos han abusado tanto de las gallinas, que estas ya no pueden poner huevos de oro, ni siquiera huevos. Las habichuelas han dejado de ser mágicas y los orcos, aún inflados de ego han caído al suelo, creyéndose todavía en la cima de la ingenuidad del pueblo.
¿Cuantos millones nos va a costar el ego político? ¿Cuantas familias habrían podido comer un año entero, si el pecho de estos seres se hubiera inflado menos?
Y ahora la gran pregunta ¿va a cambiar algo esta doble partida? ¿acaso los candidatos son otros? ¿acaso los partidos son otros? ¿acaso se les ha ocurrido nuevas mentiras para engrosar su programa electoral? ¿como piensan sacar magia de un chistera sucia de arrastrarla por los suelos, aplastada de mentiras y rota de promesas?