El análisis de la documentación obtenida por Greenpeace muestra que prácticamente el 50% de los 92 barcos observados en aguas de Guinea pescaban de forma ilegal o estaban vinculados a actividades ilegales de pesca. África Occidental es la única región del mundo en la que el consumo de pescado está descendiendo. Los pescadores locales están perdiendo su única fuente de ingresos y muchas veces incluso sus vidas cuando los arrastreros entran en las zonas reservadas para la pesca artesanal. Las autoridades de Guinea no tienen capacidad alguna para combatir a estos piratas de la pesca, que algunas veces pescan a tan sólo dos millas de la costa.
Muchos de los africanos que llegan a nuestras costas a bordo de pateras son pescadores e hijos de pescadores que ya no pueden ganarse la vida en el mar.
"El informe explica la forma en la que estas flotas piratas operan y analiza el conjunto de medidas necesarias para que España y Europa impidan la entrada de pescado ilegal en nuestros mercados. Se trata de una muestra de lo que sucede todos los días en aguas de algunos de los países más pobres del continente africano. También de lo que podría hacer la comunidad internacional si se decidiera a colaborar más activamente con estos países para poner fin a la lacra de la pesca ilegal, que está provocando tantos daños a los pescadores y comunidades costeras de este país", declaró Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.
Globalmente, el valor de la pesca ilegal ha sido estimado recientemente en entre 4.000 y 9.000 millones de dólares anuales, el 20% del valor de la captura pesquera mundial. Se estima que tan sólo en el África subsahariana supone 1000 millones de dólares anuales.
En estos días, la UE está preparando una propuesta de reglamento para aprobar un nuevo paquete de medidas contra la pesca ilegal. Greenpeace trabaja activamente para conseguir que esta legislación incluya medidas contundentes para poner freno a este grave problema. |