
Acabo de llegar de acompañar al Señor por las calles de nuestro pueblo, ese pueblo que tanto quiero a pesar de haber estado tanto años fuera. Según Carlos, mi marido, con el corazón nunca he salido de él. Este día de Corpus, nuestro querido parroco en la homilía nos ha querido agradecer a los presentes estar ahí; unos por tradición, otros por costumbre y otros por fe. Se refería a los niños de comunión. Luego ha llegado la procesión y el primer descanso ha sido en la Plaza de San Francisco, "La Plazoleta", y estando allí ¡me han venido tantos recuerdos de infancia y adolescencia!
En aquella época se vivía con lo imprescindible, todos nos conocíamos y, quiero creer yo, todos nos queríamos.