PRIMAVERA OTOÑO
Rasgando de la noche el terciopelo Tarde de otoño gris; sueña el poeta.
el sol bañó de luces la mañana; Afuera, sin cesar, relampaguea,
las sombras se escondieron con desgana la lluvia los cristales apedrea
dejando limpio y transparente el cielo. y el viento vuelve loca la veleta.
Cubrióse de oro el pálido arroyuelo; Ilumina el salón la luz discreta
se calentó de nuevo la solana, que surge de la vieja chimenea,
y la tierra volvióse más lozana donde una llama azul chisporrotea
al fundirse los témpanos de hielo. y estalla en chispeante cadeneta.
Los ángeles cogieron sus pinceles En medio de tan plácido sesteo
para sembrar de rosas y claveles el gato, con sonoro ronroneo
la superficie de la tierra entera. demanda la caricia de su dueño.
Y viendo que el Invierno se acababa, Y al urgente maullido del felino,
el hombre junto al surco se postraba se desgarra el silencio vespertino
saludando a la nueva primavera. despertando al poeta de su sueño.
VERANO INVIERNO
El astro sol, que es vida y alegría Con el invierno cruel, los elementos
se vuelve riguroso en el verano; atacaron con cien fieros mordiscos:
y al ardiente contacto de su mano las lluvias, las nevadas, los pedriscos,
pierde el campo su verde lozanía. los fríos y los implacables vientos.
Tronchado sobre el surco cada día, Los rebaños, con cautos movimientos
el hombre espera la sazón del grano, dejaban, temerosos, los apriscos,
temiendo que su esfuerzo sobrehumano y trepaban por los pelados riscos
lo anulen entre el sol y la sequía. buscando los escasos alimentos.
Los rayos, descendiendo de los cielos, La tierra se vistió blancos ropajes;
resecan los pequeños arroyuelos los árboles mostraron sus ramajes
y agostan de los trigos las espigas. igual que espantapájaros desnudos.
Con su miedo ancestral, el campesino Y al exilio de la pajarería
comprueba desolado que es su sino en busca de reserva menos fría,
no hallar la recompensa a sus fatigas. los campos se quedaron como mudos. |