La verdad es que me gusta Alhaurín. Desde los once años vivo en este pueblo y no me quiero marchar. Aunque tras cuatro años de espera para obtener una vivienda de protección oficial en mi pueblo y no obtener respuesta, decidí hipotecarme durante cuarenta años por 70m2 con tal de no marcharme de aquí. En fin, pude comprar una casita aquí, algo que dicen muy a menudo gente de la capital que viene con sus hijos, pero cada vez menos jóvenes del propio pueblo. Lógico que Alhaurín tenga una alta población adolescente... |
Al abandonar la casa de mis padres, tan cerquita de las canteras, pensé que podría mejorar algo mi asma y la alergia al polvo. Pero no. Adquirí una vivienda en el Peñón (sí, esa barriada donde hay vecinos que tras tres años de ocupación aún no tienen teléfono). Y cuál fue mi sorpresa al descubrir que los camiones no cesan de pasar desde las 6.30 de la mañana del lunes hasta las 21.00 del viernes. Es imposible abrir las ventanas más de dos horas si dan a la carretera, el polvo que entra es alarmante.
Y de la carretera mejor ni hablar, que se supone que ahora la arreglan, pero vamos a ver si también controlan un poquito la velocidad a la que pasan los vehículos (sobretodo esos camiones nada discretos). Ojalá no haya que esperar a que ocurra una desgracia. Hace algún tiempo fui a visitar a mi madre y cuál fue mi sorpresa al encontrar la entrada de Pinos totalmente destrozada. Pensé cosas que es mejor no escribir aquí por educación. Porque lo que se ha hecho en Pinos va en contra de todos los vecinos. Nunca ha asistido casi nadie a las reuniones de la AAVV Depinos (no creo que llegue a un 5%), por lo que si querían remodelar Pinos con las típicas palmeritas millonarias sobre tuberías encubiertas que hubieran puesto en las entradas carteles anunciando fecha, hora y lugar de dicha votación. Pero claro, no interesaba.
Pero claro, ahora que llegan las elecciones vamos todos a ver cómo brilla el verde de los jardines y lo bonito que está nuestro pueblo, que eso es verdad. Que muy bonito, ¿pero a qué precio? ¿Continuando el boom inmobiliario sin informar a los vecinos del estado de los recursos naturales de nuestro pueblo? Con las canteras perdemos el monte y la salud, con las construcciones nuevas terreno verde y agua subterránea, y con una administración que sólo mira por las apariencias y por seguir atrayendo gente de la capital sin esforzarse por los alhaurinos que ya vivimos aquí. La gente aplaude a un ayuntamiento por cuatro palmeritas (que han costado una millonada al pueblo), rotondas con estatuas y campos de fútbol. Pero yo no, eso está bien. Pero quiero algo más. Y lo quiero porque es mi pueblo. Y me gusta. |