Quiere usted ser tan progre, que se pasa al otro bando por la parte de atrás, pues usted es una persona inteligente, que no lista, y sabe que los extremos opuestos se tocan e incluso se atraen.
Está muy bien eso de meterse con Benedicto y algunas de sus ideas trasnochadas y retrógradas. La Iglesia, conservadora a tope, siempre va por detrás de la sociedad. Así no se equivoca nunca pues se apunta siempre al carro de los vencedores, ya sea en ideas, costumbres o revoluciones. Pero el Papa, doña Adriana, puede pedir el voto para quien le dé la gana. ¿Usted se siente afectada por lo que diga Benedicto? ¿Le coacciona de algún modo? Estamos en un país aconfesional, pero a nadie, ni siquiera a la Iglesia, se le puede prohibir ningún derecho fundamental. Y mucho menos el de expresión, y otros muchos como quiere quitarles usted a los católicos con esa Ley Urgente que obligaría a los mismos a practicar su religión hasta el cumplimiento más extremo de sus preceptos.
Eso sí es talibanismo puro y fascismo en esencia. Mire usted doña Adriana. Existen católicos homosexuales, católicos divorciados, católicos pecadores, católicos arrejuntados que luego se casan por la Iglesia o no. ¿Quién es usted para decirles lo que pueden o no hacer? Muchos de ellos votan al PP, otros muchos al PSOE y en las primeras filas de IU, muy cerca de usted, hay católicos convencidos y practicantes.
¿Les quitamos a los comunistas las casas y los chaletes para repartirlos entre los necesitados? ¿Reparte usted su salario o sus ahorros en obras de caridad entre los más necesitados? A mí desde luego nunca se me ocurriría OBLIGARLE POR LEY a hacerlo, porque sus ideas de igualdad se las pase usted por donde quiera al aplicarselas a sí misma.
Usted propone exactamente lo que critica: imponer por la fuerza de la Ley el cumplimiento de los preceptos religiosos, tirándose al campo con una alegría indescriptible. "Todo monte es orgasmo" que dicen en mi pueblo. Déjese de leyes raras, dona Adriana, que se empieza por ahí y se acaba quemando iglesias, fusilando curas y violando monjas, que todo ello ya lo hicieron en su día. Viva y deje vivir al personal, cada uno con sus paranoias, que mientras no le molestaen a usted no deben importarle lo más mínimo. Piense como quiera, pero no obligue a los demás a comulgar con sus ruedas de molino. Hágase con un perro, un suponer, que acompaña mucho y relaja las tensiones internas. Y ánimo, ya ha añadido un nuevo ingrediente a su macedonia mental: el totalitarismo izquierdoso-fascistoide paranoico. Se va superando. Pero su cocina huele ya a chamuscado. Como los campos de concentración con el viento a favor... |