
España se encuentra en una situación en la que lo que más destaca es el fomento de liderazgos individuales masculinos, basados en estereotipos androcéntricos, alejados de la realidad social y a años luz de las reivindicaciones feministas aún pendientes.
Lo prioritario de las agendas políticas son los titulares más resonantes y los “postureos” más sobresalientes. Y mientras, las mujeres seguimos perdiendo igualdad y derechos, y las brechas de la desigualdad se van agrandando.
Ni la social democracia, ni por supuesto la derecha, han satisfecho nunca las reivindicaciones de igualdad real entre mujeres y hombres, por eso las mujeres sólo podemos confiar en nosotras mismas y en las fuerzas políticas realmente transformadoras.